Una voz que resuena en la casa de cada unos de los 8 hijos que tuvo, y de los 17 nietos que llegaron después. Una expresión creada por ella que nos une, porque seguimos utilizándola, RECORDÁNDOLA E IDENTIFICÁNDONOS; y que resume, mejor que ninguna, el AMOR que nuestra madre irradiaba. Como un imán precioso que nos atraía.
La cocina, es para los gallegos el corazón de la casa… Y en la nuestra, ese lugar en el que, incluida su madre Carmen y sus hermanas Natalia y María, TODOS, hijos, sobrinos, nietos, y mas tarde biznietos de Manolita, encontrábamos siempre algo rico preparado por ella. …Y éramos «DIECIOCHO EN LA COCINA» cuando nos reuníamos al calor de los fogones, mientras alguna comida familiar se preparaba. Y no tenía por que ser especialmente un día de fiesta… en casa, éramos muchos, y la situación se reproducía incluso a diario.
A pesar de sus largas jornadas en la Librería, ELLA siempre tenía tiempo para crear HOGAR.
Dió a luz una familia ENORME, y creó un hogar INMENSO, cargado de amor y «paciencia», mucha paciencia sobre todo. La que siempre tuvo con todos nosotros. Con TODOS.
Para mí es un referente, un modelo de vida, exigente, no fácil de imitar.
Incluso en los duros y largos momentos de enfermedad que doblegaron los últimos diez años de su vida, encontrabas en sus ojos y en su mirada, toda su ternura. El amor a la vida, a sus hijos y nietos, y al Dios en el que tanto creía y con el que -estoy segura- ya se ha reunido. Nos dió una lección de vida hasta el último momento. Y quienes tuvimos la suerte de vivirlo y estar a su lado, recogemos el testigo.
HOY hace exactamente un mes que nos dejó, el pasado 11 de enero. Entonces, por motivos sanitarios relacionados con la pandemia que estamos viviendo, decidimos darle sepultura en la intimidad familiar. La despedimos con flores, canciones y oraciones en el cementerio. Decidimos entonces esperar unas semanas a que la situación mejorara.
Esta tarde hemos venido aquí, a celebrar la ceremonia religiosa que ella habría querido. Con sus canciones, cantadas una vez más por las chicas del coro con las que tantas veces iluminó esta iglesia…
No quisimos esperar más. Y os damos las gracias a TODAS Y A TODOS por haber venido, por acompañarnos en esta FIESTA…, LA FIESTA de su tránsito a la vida en el cielo eterno con el que tanto soñó.