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Salida rumbo Sur
Abandono PuertoJuande a las 10:16 horas. Luis se había ido muy temprano al Sputnik de las Rozas con Ángel y Emilio. Quedamos en que yo le recogería allí entorno a las 11 de la mañana y con la puntualidad que me caracteriza cumplí con el objetivo. Inmediatamente continuamos viaje y llegamos a Daimiel a las 13:20 con idea de repostar gasóleo, aprovechamos igualmente para comprar en el mismo polígono una bombona de gas en la Ferretería LG., también paramos en el Lidl al pasar. Allí decidimos dónde pasaríamos la primera noche. Apuntamos al AAC de Ëcija (muy buena opción), allí comimos las lentejas que traíamos del Campo Base y visitamos después la ciudad [Instagram].
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Écija
La ciudad tiene mucho que mostrar: palacios que son monumento nacional, iglesias y sobre todo torres (la «ciudad de las 7 torres» la llaman). En la oficina de turismo nos mostraron varias circuitos para la visita. Siguiendo el de los palacios recorrimos los rincones más interesantes de la ciudad [Track]. Como siempre, y principalmente en Andalucía, hay que apoquinar tasa de entrada para ver los interiores, lo que nos lleva como es habitual a perdernos gran parte de los detalles. Visitamos el Palacio de Santaella (hoy convertido en sede del Club Social de Tenis), acompañados por el conserje, muy amable, que nos captó asomándonos en la entrada y nos invitó a pasar. También subimos (eso si, pagando) a la torre de la Iglesia de San Juan Bautista para ver la ciudad desde lo alto [Instagram]. A las 2 de la tarde abandonamos el área de autocaravanas poniendo rumbo a nuestro siguiente destino: Osuna. Allí, en vez de atracar en la nueva área de servicios al lado del Family Cash (mucho barullo), nos fuimos a la que supusimos es la vieja AAC municipal, un descampado de arena, más tranquilo y cercano al centro, donde anclamos la nave a las 15:50 horas. Comimos y descansamos un buen rato. Entorno a las 8 de la tarde salimos a visitar la ciudad. Nos dimos un buen paseo, muy bonito y bien iluminado. Tomamos unas cerves con bacalao rebozado en el Tetuan Café-bar, situado justo en el extremo superior de la bonita calle San Pedro.
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Osuna
Domingo y muy religioso, por cierto, en una ciudad llena de iglesias y conventos, como muchas andaluzas, caladas de una pasión por la Semana Santa que está siempre presente. Después de desayunar nos fuimos a las Canteras de Osuna a participar (como pardillos) del timo turístico que tienen allí montado. No nos llevó mas de 10 minutos darnos cuenta de la decepción y salir del recinto perplejos. Había mucha gente, ¡menudo negocio!. Desde allí fuimos caminando buscando las ruinas romanas, siguiendo las ubicaciones de Google, donde sólo pudimos ver los restos de la necrópolis, enterramientos en las pequeñas cuevas al borde de una pista de tierra muy sucia. Tas el paseo nos acercamos con la furgo a la colegiata y nos asomarnos al balcón de la ciudad para bajar después por la calle de San Antón hasta el centro, a recorrer algunos de los rincones que habíamos visto iluminados la noche anterior. Compramos pastelitos marroquíes en el torno del convento de la Concepción, nos los vendió una monja gallega, de Santiago. Finalmente nos acercamos de nuevo al Tetuán a tomarnos unas cerves con pescadito frito. Tras asear la nave en el área de servicios del centro comercial, abandonamos osuna y pusimos rumbo a Castilleja de Guzmán, con idea de dormir en un aparcamiento para autocaravanas que hay en el paseo verde del extremo de sudeste del pueblo, muy cerca de Sevilla y con excelentes vistas a la ciudad.
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Sevilla
SAN BLAS
Buen sitio para celebrarlo, paseando por las calles antiguas de la ciudad hispalense. Cruzcampo nos acompañó en todo momento. Fue una manera muy especial, quizá poco «ortodoxa» de recorrer esta ciudad tan monumental. Bajamos en autobús desde Castilleja de Guzmán hasta la Plaza de Armas y desde allí por el paseo del canal nos fuimos acercando a la oficina de turismo y a los lugares más emblemáticos, plazas y monumentos tan conocidos [Track]. Había mucha gente entorno a la catedral y a los alcázares, a veces colas que parecían interminables. Visitar ciudades tan emblemáticas como ésta resulta casi imposible: calles abarrotadas, todo orientado al negocio turístico, sin personalidad alguna… Te sientes igual ya estés en Barcelona o en Sarlat… Nos pasó lo mismo en Venecia ya hace muchos años y esa migración descontrolada ya está en todas partes. Las identidades se pierden y el encanto desaparece. Es un lunes de febrero y me pregunto: cómo estará todo esto en abril o en mayo. Bordeamos estas zonas y buscamos las calles mas tranquilas. Me hacía ilusión acercarme a la tienda de Aguas de Sevilla a comprar colonia, como regalo de cumple. Pero, oh decepción, ya no existía. En su lugar había una de esas pequeñas franquicias invasoras, tan en auge hoy en día. Muy cerca, en la perfumería Primor pudimos comprar finalmente una botellita (a muy buen precio, por cierto: 19€). A las 13.30 hicimos el brindis oficial en La Antigua Bodeguita. Después, siguiendo las recomendaciones de Lucas continuamos recorrido y picoteo en la Taberna Coloniales, primero en la que está cerca de la catedral. Después fuimos buscando la otra del mismo nombre en la plaza Cristo de Burgos. Y así seguimos de cervezas… Camino de la plaza de España, paramos en una que ponía «cerveza origen» para catar la diferencia: Cervecería Puerta la Carne. Después la Taberna La Auténtica nos llamó la atención por su decoración. Casi sin darnos cuenta llegamos a la plaza mas historiada de Andalucía, cuando ya caía la tarde [Instagram]. Atravesamos por el parque de María Luisa para llegar de nuevo al canal y cruzarlo por el puente de San Telmo para entrar en Triana y visitar con cierta prisa este barrio histórico. Antes de coger el autobús que nos devolvería a Castilleja, nos tomamos unos montaditos y un par de cervezas en la calle San Jacinto. Ya llegando a la parada nos llamó Marta y la conversación se vio interrumpida porque se nos acabó la batería, en ambos teléfonos, y hasta que llegamos a la nave no pudimos restablecer la llamada para su tranquilidad.
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Cádiz
Seguimos ruta y nuestra siguiente parada es San Fernando, un excelente aparcamiento al lado de la estación de tranvía que lleva al centro de la «Tacita de plata». Nuestra idea no es utilizar el transporte público. Al bode del lugar donde atracamos pasa un carril bici que a través de marismas y dunas de playa nos acerca al paseo marítimo de Cádiz [Instagram]. Salimos con las lanzaderas y recorrimos todo el barrio de La Viña y los alrededores de la muralla y la plaza del Concejo [Track]. Quizá sea la orientación y la orilla atlántica, pero en ocasiones tenía la sensación de estar paseando por una ciudad gallega, podía ser perfectamente, me lo recordaba, el paseo marítimo de Vilagarcía de Arousa. Aquí, hoy, el CARNAVALya está presente, las calles engalanadas, tuvimos oportunidad además de conocerlo mejor en el Museo de Interpretación, donde nos regalaron el cartel de la edición de este año. Ya de vuelta nos paramos a tomar una cerve en uno de los baretos del paseo marítimo. A las 18.30 llegamos a la nave y tras recoger las lanzaderas salimos inmediatamente rumbo a Facinas, con idea de llegar lo antes posible. Intuíamos que iba a ser difícil encontrar un hueco para atracar en la pequeña área de autocaravanas de este pueblo, muy cerca ya de San Bartolo y de Tarifa. Tuvimos suerte y, aunque no había plazas como tal, pudimos abarloarnos a la acera en el paso de entrada al aparcamiento, es bastante ancho y allí no impedíamos el tránsito de vehículos, por grandes que fueran. De hecho pudimos comprobarlo los días siguientes, pues volvimos durante tres tardes a pernoctar en el mismo punto.
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San Bartolo, Tarifa
Volvimos por fin, después de tres años de ausencia. Llegamos a Betis y atracamos la nave en el parking de escalada, con la playa y Tarifa al fondo. Nos sentimos muy bien, en este lugar en el que tan buenos momentos hemos pasado: El Tajo del Buho a la derecha y El Tranco a la izquierda, todo tan familiar… Subimos al Tajo a escalar, en la cabeza de Luis el objetivo de estos días era darle matarile a la Mariguana, una espinita clavada desde hace ya mas de 7 años. Comenzamos por las vías que están a la derecha, retomando sensaciones y disfrutamos unas cuantas horas de mediodía, [Instagram]. Poco después de las cinco de la tarde ya estábamos de vuelta en el área de caravanas de Facinas. Al día siguiente repetimos más o menos la maniobra, en esta ocasión paramos antes de subir en la panadería-bar España de la carretera a comprar pan macho. Desayunamos igualmente arriba y ya a media mañana subimos al Tajo a escalar en las placas de adherencia que están a la izquierda (a nuestro lado una familia de holandeses nos sorprendieron, sobre todo por lo bien que escalaba la chiquilla pequeña de unos 10 o 12 años). Luis dio un segundo tiento a la Mariguana, sin éxito una vez más. A las 4:30 de la tarde atracamos de nuevo en Facinas [Instagram]. Pero el tercer día en San Bartolo resultó ser el del TRIUNFO: Luis conquistó la Mariguana [Instagram]. Bajamos felices a celebrarlo y brindamos en el parking, a modo de despedida también pues ese día seguiríamos ruta hacia Grazalema y Ronda. Paramos antes en el área de Facinas a hacer limpieza y cargar agua, y llegamos a Medina Sidonia a las 5:20 de la tarde. Atracamos en el aparcamiento del Cementerio, preparamos la comida y descansamos. De noche salimos a dar un paseo por el centro del pueblo donde sonaban ya los primeros acordes de la semana santa aun lejana [Instagram], descubrimos los alfajores y tomamos unas cerves en el bar La Plaza y en el Mercado de Abastos.
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Medina Sidonia
Esta blanca ciudad antigua nos sorprendió por su trazado medieval que, según descubrimos esa mañana de sábado, solapa un sofisticado urbanismo romano apostado a más de tres metros por debajo de los cimientos de las actuales calles y casas. Estuvimos en el Museo Arqueológico donde pudimos visitar restos de la antigua Medina excavados bajo ese suelo: estancias romanas, túneles que conforman parte de las cloacas de la ciudad [Instagram] y un tramo de la calzada principal sobre la que discurría entonces la vida y que hoy es es sótano de una vivienda. Al mediodía volvimos al bar La Plaza a tomar un pescadito frito, además Luis se animó con un hamburguesa de retinta. Después subimos a visitar las ruinas del castillo y las murallas. A las 5:30 de la tarde abandonamos Medina Sidonia rumbo a Ubrique, a donde llegamos con la caída de la noche. Fue toda una odisea encontrar un buen lugar de atraque. Íbamos muy bien aproandos al AAC de autocaravanas pero se nos ocurrió seguir esta vez los letreros municipales y no las indicaciones de Google que en repetidas ocasiones por atajar nos adentra en calles o carreteras complicadas (y no era el caso esta vez, todo lo contrario). Lo que pasó es que la ruta «oficial» estaba truncada y nos encontramos con una vía en obras por la que no se podía pasar. Intentando rectificar y buscando un nuevo paso, un ubriqueño joven y muy amable, nos sugirió que quizá podríamos cruzar por un par de calles a la izquierda, y es que de hecho estábamos muy cerca del punto de destino. Y aquí empezó la complicada travesía: una calle sin giro y con difícil retorno marcha a atrás, una vía rota por desprendimiento que se estrechaba. Empezamos a angustiarnos porque conocíamos el pueblo y sabíamos es de complicada movilidad por sus calles estrechas e irregulares. Optamos por seguir una indicación de Google que nos proponía bordear la ciudad durante unos 8 kilómetros al objeto de volver hasta el área de caravanas y así tomamos una carretera local que resultó ser muy mala pues se adentraba cada vez más en zona oscura y rural donde finalmente hubimos de hacer un giro complicado pues no queríamos continuar por ahí. Después utilizamos otra que parecía mejor al principio pero que finalmente estaba cortada. Así que tuvimos que volver y, ya desesperados y cansados, encontramos lo que parecía una calle tranquila (aunque resultó no ser tanto) al lado del campo municipal de futbol. Eran las 20:38 horas y allí decidimos pasar la noche, a la espera de que a la mañana siguiente ya con luz pudiésemos encontrar la forma de retornar al centro de Ubrique.
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Ubrique
Despertamos temprano y aprovechando que era domingo y que no habría mucho tráfico a esa hora, decidimos salir de allí cuanto antes para cruzar la ciudad y tratar de llegar al área de caravanas. Encontramos la forma de hacerlo utilizando precisamente la vía rota y estrecha que pasamos la noche anterior. Había un letrero que permitía excepcionalmente el paso de vehículos grandes y seguimos la estela de un camión grúa que cruzaba en ese momento. Y así pudimos llegar de nuevo la entrada del pueblo, por la que habíamos llegado la noche anterior, y haciéndole esta vez caso a Google pudimos atracar finalmente en el área de caravanas. Allí desayunamos ya felices antes de salir a recorrer la ciudad. Comenzamos por la oficina de turismo donde nos atendió Laura, una chica muy simpática que nos hizo algunas recomendaciones. Entre ellas visitar un par de pueblos a los que nos encaminaríamos al abandonar Ubrique. Mientras tanto, esa mañana soleada de domingo subimos por la zona vieja hasta la Calle Carril y los miradores. Después, ya camino hacia la nave, nos tomamos una cerve en la Avenida de España, centro esa mañana del tapeo dominical. Antes de aproamos a Zahara de la Sierra, uno de los «imprescindibles» de los que nos habló Laura, aseamos la furgo. Trazamos una ruta por Benaocaz y Grazalema. El paisaje entre estos dos pueblos que ya conocíamos es precioso, cada curva del camino nos muestra la belleza de este parque natural, entre rocas y paredes calizas que invitan a ser escaladas, bosques frondosos y tranquilos prados ganaderos. Había, eso sí, mucho de domingo en los puntos más turísticos: miradores, inicios de sendas y restaurantes. A las 16:16 atracamos en Zaharay preparamos nuestra comida. Después, al caer de la noche nos dimos un paseo por el centro del pueblo: subimos por el Jardín de Pinsapos y llegamos a la plaza del Ayuntamiento, desde allí nos asomamos al mirador de Currín (antiguo sacristán del pueblo), al de la Alameda de Lepanto (en la plaza del centro de salud), y al de las Tres Provincias (al lado del hotel y la entrada al recinto del castillo). Hicimos lo propio, como no, en el Rincón del Beso. Durante todo el recorrido una luna llena preciosa adornaba la torre del castillo, en lo alto del pueblo.
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Seguimos por los pueblos blancos
La ubicación de Zahara de la Sierra la convierte en un excelente mirador natural. Ofrece vistas espectaculares hacia el embalse y las montañas del parque natural de Grazalema. La mañana estaba preciosa, llena de luz y tranquilidad, y nos invitó a recorrer de nuevo los lugares que vistamos la noche anterior. Entorno al mediodía, pocos minutos después de las 12, despegamos hacia Algodonales. En este pueblo hay un área de autocaravanas muy buena, a las afueras del pueblo con escelentes vistas a la sierra, allí nos dedicamos al aseo, nuestro y de la nave. Después de esta puesta apunto continuamos por el valle hacia Setenil de las Bodegas, un sorprendente pueblo encajonado en las laderas del cañón del río Trejo. Las casas están construidas aprovechando los salientes rocosos del desfiladero, creando calles y plazas cubiertas por enormes peñascos [Instagram]. Nos tomamos unas cerves al borde de la ribera en el Bar Cueva del Bandolero (👌nombre perfecto, a juzgar por lo que os han cobrado). A última hora de la tarde abandonamos este original pueblo y nos dirigimos al AAC de Arriate, en lo alto del pueblo, con idea de pasar la noche allí a seis kilómetros Ronda. Esa tarde se nos rompió la llave de manejo de la válvula de grises al tropezar con una acera demasiado alta en una esquina entre dos calles estrechas.
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Ronda
Visitar esta ciudad tan turística, tan emblemática, no resulta nada cómodo. Mucho turista por las calles, en los lugares más característicos. Además, te cobran por todo. Para empezar, el AAC ubicada a las afueras cuesta más de 24€ (en Arriate no te cobran nada por todos los servicios). El resto de las opciones de parking siguen la misma tónica. Nosotros optamos por acercarnos al Aldi, hacer la compra, y dejar allí atracada la nave mientras recorríamos el casco viejo y el afamado tajo [Track]. Todos los monumentos, palacios, museos, incluso la pasarela que te acerca a la parte baja del puente, tienen precio. Aún así, recorrimos todas las calles, paseamos por un lado y otro del impresionante tajo [Instagram] También visitamos por dentro los Baños Árabes, que ese día ofrecían entrada gratis por la tarde [Instagram]. Muy interesante el vídeo animado en el que se explica toda la instalación:Volvimos a dormir a Arriate, el área seguía cerrada (aunque aunque podíamos acceder a los servicios de agua y vaciado) porque todavía no habían desmontado del todo la instalación del evento celebrado el fin de semana anterior, y de nuevo atracamos en el parking que está debajo. Por la noche nos dimos un paseo por las calles del centro sorprendiéndonos una vez más por el encanto blanco de estos pueblos pequeños, lo bien cuidados que están. Aquí tenían tiestos con geranios colgados en todas las fachadas de las casas.
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Antequera
No pensábamos que íbamos a sorprendernos tanto en la visita a esta ciudad. Los Dólmenes de Antequera (Menga, Viera y El Romeral), declarados patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son impresionantes, considerados uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Europa. Tienen un tamaño enorme y se conservan muy bien [Instagram]. La amplia exposición inaugurada hace apenas unos 4 o 5 años, nos entretuvo gran parte del día. La amabilidad de los vigilantes del centro ayudó igualmente a que la estancia nos pareciese «de diez» (llegamos a pensar que no parecía que estuviésemos en España 😉). Fuimos hasta allí con las lanzaderas [Track], desde le AAC de autocaravanas en la que pudimos atracar por fortuna, quizá porque llegamos temprano a la ciudad, antes de las 12 del mediodía, una hora muy buena. Al igual que el día anterior en los baños árabes de Ronda, nos gustó mucho el vídeo explicativo, muy interesante:
A la mañana siguiente visitamos el Torcal de Antequera, que se encuentra unos 20 kilómetros del pueblo. Ya solo el pequeño recorrido hasta allí resultó muy bonito. El día tan soleado lo iluminaba todo. Subimos hasta el aparcamiento que hay al lado del centro de visitantes, pero estaba petado, imposible dejar la nave allí, así que decidimos bajar de nuevo y atracar en el parking que hay antes de la barrera de la pista de acceso al parque y subimos caminando por la Senda de subida al Torcal Alto [Track], muy bien señalizada. La verdad es que casi fue mejor así, eso nos permitió disfrutar no solo del singular paisaje del parque sino también de sus alrededores, en contraste, igualmente bellos. Durante la ruta estuvimos totalmente solos, lo cual era también un puntazo a favor de esta improvisada alternativa. Una vez arriba buscamos las zonas de escalada e identificamos los diferentes sectores [Instagram]. Después recorrimos parte de la senda verde, aquí si que ya había mucha gente. Volveríamos a escalar en otra ocasión, subiríamos madrugando al parking (no se puede pernoctar) y recorreríamos esta senda completa bien temprano. Decidimos volver bajando por la pista asfaltada, para llegar más rápido a la nave y comer, que ya teníamos hambre. Nos preparamos unas truchas allí mismo y partimos a media tarde. Teníamos un poco de prisa. Claudia iba a llegar al día siguiente a Madríd y queríamos estar en el aeropuerto para recibirla. Esta noche pernoctamos a mitad de camino en el AAC de Puerto Lápice (muy recomendable) a donde llegamos a las 22:20 h.
Al día siguiente, nos lo tomamos con un poco de calma, llegamos al Campo Base a las 14:24 horas.










