A las 18.49 salimos de PuertoJuande, tras una mañana de largas deliberaciones. Llevamos una pasajera especial: Púa. Con su patita rota apañada recientemente por el veterinario y todavía convaleciente, está atenta a todo lo que pasa desde el suelo del pasillo. En Madrid hacía mucho calor, pero al pasar Aranda del Duero comenzó la tormenta (menos mal que habíamos cambiado recientemente los limpiaparabrisas) y nos acompañó todo el tiempo, de forma intermitente, hasta que llegamos a Zizurquil. Nuestra idea inicial era dormir en el parking que hay al lado del río, pero al llegar nos encontramos que había un evento cerca, mucha gente por la calle y muchos coches estacionados. Eran más de las 11:30 de la noche. A esa hora, con un poco de lluvia y las calles abarrotadas de coches, no logramos encontramos una alternativa de aparcamiento, por lo que decidimos continuar viaje y buscar una opción en el siguiente pueblo. Finalmente atracamos en un parking de Andoain, bien pasada ya la medianoche.
Al día siguiente zarpamos a las 8:15, sin desayunar, aprovecharíamos uno de los descansos para hacerlo. Llenamos el depósito de gasoil en el Alcampo de Irún y continuamos ruta por la nacional. Después de Baiona, artos de lo mal que iba el tráfico a pesar de ser domingo y de la cantidad de desvío por obras que había en el camino, decidimos continuar el viaje por la autopista por lo menos hasta Bordeaux. Paramos a desayunar en la plaza de la Mairie de Magescq. Tan familiar para nosotros. Hoy, estaba vacía.
La rocade de Bordeaux se nos dio muy bien, al igual que la de Nantes, el tráfico de domingo como era de esperar iba fluido. Así da gusto. Utilizamos la alternativa de Anguleme y llegamos al número 1 de Allèe du Mont-Mouchet de Chantepie a las 19:15. Por fin atracamos en la puerta de la nueva casa de Claudia y Lucas, felices con el reencuentro. Púa llegaba a su nuevo hogar.
Cenamos en el jardín un chuletón a la piedra, ellos habían ido el día anterior a recoger un buen lote de carne que por vez primera compraban a un ganadero local.
Aprovechamos la mañana del lunes para instalarnos, conocer mejor la casa y prepararnos para pasar unas semanas acompañando la convalecencia de Púa, sobre todo mientras Lucas y Claudia trabajan. La nave atracada a la puerta, es como una prolongación de la finca. Por la tarde preparamos una tortilla y una quiche para llevar al Cercle de Cesson, a la fiesta de fin de curso de baile donde en esta ocasión Lucas, con su guitarra, se estrenó con el grupo del atellier de musique.
Al llegar a casa celebremos el San Xoan haciendo un pequeño fuego en el jardín [Instagram], Claudia aprovechó la ocasión para abrir la paletilla de castañas que habíamos traído. Estaba muy rica.
El resto de la semana fue muy tranquila, unas verdaderas vacaciones para nosotros, sin actividad fuerte, con pocas salidas… escribiendo el blog y aprovechando para reforzar nuestro estudio de Francés. El jueves, por ser la semana del Cestival, se celebraba en el parque de Cesson la fiesta de bailes a la que habíamos ido ya el año anterior. Llevamos a Púa en su mochila, que había llegado casualmente esa misma tarde. Allí encontramos de nuevo a los amigos del baile bretón y Lucas, de nuevo, actuó con el attelier [Istagram], El viernes, con motivo de esta semana festiva el circuito de aguas bravas abría sus puertas y allá que nos fuimos y pasamos un buen rato. El sábado muy temprano, antes de desayunar, nos acercamos al marché de Cesson a comprar arraignées, pan de fagot y peras, estrenando un nuevo recorrido con las lanzaderas [ver track]. Después, mientras Luis y Lucas preparaban la nueva instalación lumínica del garaje, yo aproveché para investigar con mi lanzadera un recorrido de running que rodea prácticamente toda la villa de Chantepie [ver track]. El domingo 29 a las 11:30 de la mañana zarpamos con Lucas rumbo a Monterfil, a vivir un año mas la Gallèsie. Era un día de mucho calor. Pero allí, gran parte entre árboles, pasamos una buena jornada de Fest Deiz y Fest Noz [Instagram]. Sobre el parquet, como no podía ser de otro modo, nos reencontramos con los incondicionales del baile bretón.
Las dos semanas siguientes las pasamos sin apenas movernos de Chantepie, cuidando de Púa mientas Claudia y Lucas trabajaban y aprovechando para estudiar francés. El fin de semana del 5 celebraban su boda Giovanni y Vanesa, así que igualmente nos tocó quedarnos de kanguros con la perra-nieta. Esas dos noches, hicimos campamento en el salón de la casa, para estar cerca de ella.
El miércoles 9 salimos a media tarde con las lanzaderas a recorrer los alrededores. Fuimos hasta Noyal-sur-vilaine y volvimos por Cessón-Sevigné [Track]
El sábado 12 zarpamos con la nave rumbo a Jouvigné. Annie e Denise, dos compañeros de clase de baile de Lucas a los que hemos ido conociendo en estos últimos veranos, nos invitaron a Luis y a mi a pasar el fin de semana con ellos en una casa que habían alquilado para celebrar una fiesta con amigos y familia. Nos pareció sorprendente la invitación y es que los franceses, y de ellos los bretones son gente muy entrañable y acogedora. Nos pareció precioso el detalle de que nos brindasen la oportunidad de compartir con ellos este evento tan íntimo, más si cabe cuando nosotros todavía no teníamos una relación muy establecida. Las horas que pasamos allí de total inmersión en francés, con sus amigos, hijos y nietos, disfrutamos como si dentro de una película se tratase de un ambiente muy agradable y divertido, aderezado de juegos bretones, música y baile [Instagram], y sobre todo mucha comida y vino. Nosotros llevamos una empanada y una tortilla. El domingo por la mañana nos dieron un paseo por el pueblo. Annie y su hermana habían nacido allí mismo, cerca de donde estábamos, nos enseñaron la casa en la que vivieron y la de sus abuelos.
El domingo por la tarde nos marchamos, aunque la fiesta continuaba, y pusimos rumbo al sur. Pasamos por La Guerche de Bretagne y visitamos el gran dolmen de La Roche aux Fées [Instagram]. Esa noche dormimos en el AC de Piré-sur-Seiche. A la mañana siguiente, 14 de julio, día de la fiesta nacional nos dimos un paseo por el pueblo. Estaba todo bastante tranquilo y cerrado como era de suponer por la festividad. Después de asear la nave, seguimos nuestra ruta hasta Châteaugirón y allí aparcamos al lado del pequeño lago donde la noche anterior habían tirado los fuegos. Lo descubrimos al darnos un paseo por la orilla, pues aún quedaban restos de los cohetes y altavoces para la música colgados en los árboles. Subimos hasta la plaza del castillo y recorrimos las calles más antiguas. El pueblo es bonito. Está muy cerca de Chantepie. Supongo que volveremos por aquí.
El viernes 18 de julio, a las 15:00 horas pusimos rumbo a Concoret pero, antes de tomar la rocade paramos en el marché de La Poterie a comprar pan de Fagots et Froments. A las 16:30 atracábamos en la AC de Le Val au Fées, llamada así porque Concoret está en el área artúrica de Broceliande. Es pequeña, está adosada a un camping del mismo nombre y al lado de una estrecha carretera que tiene en la cuneta los servicios de limpieza para las autocaravanas. Muy curioso y funcional. Pasamos las dos noches en ese punto puesto que estaba situado exactamente a 200 metros del espacio en el que se celebran los actos de la Assambllees Galezes. Durante toda la semana, de lunes a sábado, diferentes actos relacionados con la promoción de la cultura gala, principalmente la música y el idioma, atraen a este lugar a muchos aficionados. Lo pudimos comprobar, este pequeño pueblo estaba literalmente tomado estos días por músicos amateurs, que participaban en cursos y charlas, de todas las edades. Fue muy bonito verles tocar antes de Festnoz, en el cobertizo al lado de la sal de bal. Nosotros llegamos hasta aquí atraídos por la actuación el viernes del dúo Talec-Noguet [Instagram]. Somos grandes fans, y una vez mas esta noche no nos defraudaron. Pasamos sí, mucho calor, la sala era pequeña y había mucha gente bailando, mientras fuera no paraba de llover lo que impedía de algún modo que pudiéramos extendernos por el exterior y refrescarnos. Aún así, mereció la pena.
El sábado aprovechamos gran parte del día para hacer una ruta [Track], pasando por el Chateau de Comper donde se estaba celebrando una convención de Steampunk , al que no pudimos entrar, pero el sendero recorre un bosque artúrico precioso y tranquilo [Instagram]. De vuelta en la nave nos tomamos un riquísimo Canard Confited que compramos el pasado jueves en el Intermarché entre los productos de regionales. Ya de noche, nuevo Festnoz [Instagram], en esta ocasión acudieron los y las incondicionales de ille et vilaine, era como estar en casa. Descubrimos un grupo que nos ha gustado bastante, ERIS y que trataremos de volver a ver ya que actúan en agosto en Lorient y ese será nuestro próximo gran destino el festival internacional.