A hora do ánxelus deixamos atrás PuertoJuande. En pouco máis de tres horas preparamolo todo. Decidímolo durante o almorzo. Escoitábamos na radio as novas e os debates encol das eleccións galegas e algo empuxounos cara á terriña. Queríamos estar alí o domingo. Presentíamos que por fin o caciquismo caería esta vez, pensábamos que íase armar boa e non queríamos perder a festa… E cara alí fomos.

Fue una travesía tranquila. La ruta de costumbre, que tanto nos gusta… subir y bajar Navacerrada, autovía de Pinares, etc. La  primera parada en Medina de Rioseco, donde compramos pan y tomamos una cerveza en El Rincón de Unamuno. La carnicería estaba cerrada. Antes de continuar viaje, hicimos videoconferencia con Patricia Vaz, comenzábamos así el programa de movilidad que los hijos nos habían regalado por el cumple. Después seguimos ruta con destino a Villafranca del Bierzo para pasar allí la noche. Cena en Casino, atracamos la nave en la plaza de la alameda, delante del palacio de Arganza. Paseo nocturno por las calles viejas hasta el puente medieval. Por la mañana nos acercamos al área de AC del pueblo que está al lado del río para desayunar más tranquilos.

Pasamos el finde en Cabanas, el tiempo primaveral nos llevó a dar paseos por la playa y por la costa, el sábado fuimos hasta Redes, bordeando la bajada desde villa armonía por Irís. Allí fantaseamos con comprarnos una casita en el pueblo a medias con Marta y Pedro y, quién sabe, quizá el proyecto se convierta en realidad. Es un buen lugar para pasar días tranquilos de mar y mariñeiros, en los años en que el tiempo se va deteniendo poco a poco. El domingo quedamos con Maly y unos amigos que iban a subir caminando a Sambollo a comerse un cocido. Quisimos acompañarlos caminando, bajaríamos en las lanzaderas que arrastramos cuesta arriba. Subimos por el lado de Centroña y paramos en casa de Paquiño y Carmiña a tomar una cerve. Por la noche, el fiasco del resultado electoral nos dejó perplejos y tristes. Una vez más…

El lunes tiramos para Coru, con idea de pasar allí unos días. Atracamos la nave en el aparcamiento que hay al lado del ascensor del monte de San Pedro. Antes pasamos por el AAC municipal para asear la nave. Una vez instalados bajamos por el paseo marítimo hasta el centro. En el holl de la biblioteca municipal de la calle Durán Lóriga estuvimos viendo una exposición sobre la historia del tranvía en A Coruña. Cerca de allí quedamos con la Cortizas, tomamos un café, y fuimos hasta el puerto a ver la exposición de Helmut Newton, muy interesante sobre todo por el montaje y el espacio en el que se desarrolla.

El martes pasamos gran parte del día con Nati y Narciso. A última hora de la tarde bajamos caminando hasta los vinos. Hicimos todo el recorrido hasta la plaza de María Pita y nos tomamos unas cerves de bodega. Al día siguiente quedamos con la Botas, que vino preparada con una riquísima empanada de zamburiñas del Hormo Alameda, como no podía ser de otro modo, y nos fuimos a comerla hasta Cayón. Por la tarde visitamos a la monja.

La meteorología se iba complicando a medida que avanzaba la semana. El pronóstico era que se acercaba un fuerte temporal atlántico, que ya se estaba dejando notar ese mismo miércoles por la tarde. A la vuelta de Carballo, tras dejar a Luisa en su casa, subiendo la cuesta hacia el aparcamiento de San Pedro, el agua que caía sobre el parabrisas, traída por la ventisca, era salada. Decidimos pues pasar esa noche en abrigo en la Praza do Galatea, cerca de la playa de San Amaro, donde ya habíamos dormido otras veces. A la mañana siguiente, viendo que la alerta iba a pasar de naranja a roja, decidimos tirar hacia el interior y aprovechar para pasar el fin de semana en Ourense. Allí el tiempo sería lluvioso pero sin alertas, más tranquilo. Así que nos fuimos por Cuntís, Melide, Lalín… hasta el AAC e Piñor. Una de nuestras favoritas en Galicia, junto con la de Baralla. Situada en el lugar de Cotelas, este espacio cercado preparado para autocaravanas, dispone de todos los servicios de forma gratuita, desde electricidad en cada parcela hasta duchas con agua caliente. Los servicios impecables. Aprovechamos para un buen lavado, cabeza incluida. Después nos dimos un paseo por la zona y tomamos una cerve en 0 Refugio, compartiendo el pequeño espacio interior con un par de parroquianos.

Por la mañana, el viernes, aprovechamos para visitar el mosteiro de Oseira. Aunque habíamos estado en la zona y viéndolo por fuera dos años atrás, parte del interior lo visitamos por última vez en los años ochenta. Entonces estaba en restauración y pudimos acceder a pocos espacios. En esta ocasión, tuvimos que pagar entrada y nos acompañó una guía que nos fue contando además de las curiosidades históricas del monumento, que ya conocíamos pues habíamos hecho los deberes esa misma mañana, las mejoras que se efectuaron durante las obras de restauración. Tuvimos suerte porque, aunque hacía mucho frío, durante la visita nos dio una tregua la lluvia dejando pasar en muchos momentos cálidos rayos de sol [ver Instagram]. Después de comer nos acercamos a Vilarnaz a ver a Goyo y a Fina.

El sábado bajamos a Ourense. Quedamos con Nacho y Blanca en la terraza de la torre para tomar el vermut. Después fuimos con Alba, Dani y Lucía a comer a la parrillada Rio, al borde del Barbaña. Por la tarde fuimos a su tienda con ellos. Ese día tenían campeonato de cartas Magic y aprovechamos para visitar el nuevo local y ver el ambiente. Estuvimos un buen rato. Después nos fuimos a dar una vuelta por los vinos. Todo parecía estar igual que siempre. Chovía! Nos sorprendió gratamente el nuevo ambiente del Gaimola, un bar de toda la vida en una de las esquinas del parque de San Lárazo. Entramos por la cerveza de bodega y nos pusieron una tapa de lentejas que nos sentó genial. De camino al campus, donde habíamos atracado la nave para pasar la noche, paramos a tomar la última «bodega» en un bareto que habíamos visto por la mañana, el Dekas (Non paga a pena!, mucho ruido, poco ambiente y pincho de lomo reseco).

Después del desayuno, el domingo fuimos en busca de una pulpeira. Habíamos quedado a comer en Vilarnaz, estarían además de Goyo y Fina, Adriana y Pablo con sus niñas. La cazamos al vuelo en la zona de As Lagoas, y subimos el pulpo entero sumergido en el agua de cocción dentro de una bolsa. A última hora de la tarde volvimos a Ourense y antes de irnos al campus, paramos en la rúa de Santiago a ver el nuevo piso que se habían comprado Alba y Dani hacía unos meses.

De regreso a Coru, el lunes paramos en Santiago. Se nos ocurrió que podía ser una buena ocasión para ver el Pórtico de la catedral, restaurado entre 2008 y 2018. La noche anterior investigando en internet cómo hacerlo comprobamos que había una opción de visita gratuita entre 4,30 y 5,30 de la tarde. El circuito completo de visitas a la catedra, de pago, incluye otros espacios que ya conocíamos. Nos interesaba sólo el pórtico, queríamos ver cómo luce ahora tras haber recobrado su esplendor de antaño.

A última hora de la tarde atracamos la nave en la Praza do Galatea. A la mañana siguiente, amainado el viento, subiríamos de nuevo al aparcamiento de San Pedro.

El martes sale el sol y el día se presenta muy agradable. Salimos con las lanzaderas y bajamos hasta el centro. Lo primero, comprar pan en A Rigueira. Después nos acercamos al mercado de San Agustín a preguntar por las empanadas sin gluten el pequeño puesto que hay en la misma calle, en la fachada principal. Desde allí continuamos periplo hasta la cervecería de Estella de Galicia, la que está ubicada en el local de toda la vida. Cambió mucho desde que nosotros estuvimos por última vez en ella. Allí disfrutamos del delicioso sabor de la cerveza recién salida de fábrica. Muy-muy diferente a cualquier otra. Riquísima! Llamamos a Pablo desde allí mismo y quedamos con el por la tarde, en la furgo. Vino solo pero quedamos que al día siguiente vendría de nuevo con Les y cenaríamos allí mismo. Hacía más de dos años que nos nos veíamos y teníamos mucho que contarnos para ponernos al día.

El día siguiente también se presentó bueno, con sol al menos. Luis preparó una fabadíña. Habíamos invitado a la Cortizas a comer. Cuando llegó nos dimos un buen paseo por la costa hasta O Portiño, ida y vuelta caminando. De regreso en la nave, decidimos acercarnos en ella hasta el AAC que hay en O Portiño y comer allí. Disfrutamos de una comida y una buena sobremesa al aire libre, con vistas de privilegio a aquel recogido punto de la costa. Lujazo de sitio!

Pero la tregua que nos dio el tiempo duró poco. El jueves ya amaneció lloviendo y el pronóstico auguraba de nuevo temporal para el fin de semana. De todos modos habíamos quedado en Pontedeume con Blanca, David e Isa para cenar esa noche. La idea era irnos y pasar allí el resto del fin de semana. Ese día comimos con Anabel en su casa. Por la tarde yo fui hasta Andrade a hablar con Maly (nos dimos un pase mientras la acompañaba a su clase de pilates). Cerca de las 8 de la tarde llegamos a casa de Blanca y David. Poco después llegó Isa. Atracamos la nave dentro de la finca y allí pasaríamos la velada y el resto de la noche.

Revisando el pronóstico del tiempo la cosa pintaba mal. Además del temporal costero se acercaba un temporal de nieve que comenzaría a media noche y que podría poner las carreteras de los puertos en situación complicada para la circulación. Así que, con gran dolor de corazón, al mediodía, decidimos poner rumbo a casa. Queríamos llegar al menos a Benavente antes de anochecer. Una vez pasados Pedrafita y Manzanal, continuamos incluso hasta Medina de Rioseco, donde pasamos la noche después de visitar la carnicería y aprovisionarnos de jamón, cecina y hamburguesas.

Llegamos a PuertoJuande el sábado pasadas la una de tarde. Estaba nevando en Navacerrada y decidimos tirar desde Segovia al túnel de Guadarrama, para evitar complicaciones.