[0601|domingo] Zarpamos de PuertoJuande después del desayuno, eran las 10:55 horas. Esperamos hasta hoy a que bajara el termómetro un poco pues las temperaturas de los últimos días eran muy elevadas, no solo en Manzanares, en prácticamente todo el estado español. Temíamos, sobre todo, cruzar la depresión del Ebro. Del tirón, sin bajar de la nave intercambiándonos cada 2 horas, llegamos a la E.S. de Tárrega a las 17:30 y al área de autocaravanas de Gironella a las 18:47. Estábamos por fin en el Berguedà. Yo no había pisado suelo desde que salimos de casa. Aquí en Gironella la temperatura era mas suave, incluso el cielo estaba nublado. Calentamos el pollo asado y el arroz que traíamos, y comimos en las mesas de madera. Después, ya de noche, nos dimos una vuelta por la parte antigua del pueblo, llegando a ella esta vez por el Carrer d’Olvan Alt. Subimos hasta la plaza del ayuntamiento y bajamos en el ascensor a la altura del río, donde está el puente viejo.
Cinco días en Malanyeu
[0602|lunes] Nos levantamos con toda la emoción del día de subida a Malanyeu, siempre ilusiona mucho volver a nuestro rincón privado del planeta. Antes de tirar para arriba, de camino, nos acercamos a la panadería de Avià a comprar ese pan tan rico que hacen. Llegamos a Sant Sadurní al mediodía y esta vez lo hicimos, para probar, por la carretera de Vilada. Ya la conocíamos de bajada, pero no de subida, y concluimos que no merece la pena en absoluto.
El día estaba nublado, incluso amenazaba lluvia. Nos dimos un paseo por El llumá hasta el río, queríamos ver si se podía vadear tanto por la propia pista como por el sendero amarillo. Había bastante agua en este último y el paso resultaba complicado [Instagram]. Piniscaba un poco, pero el chubasquero nos protegía adecuadamente. Mas tarde el cielo se fue aclarando y nos animamos a acercarnos con cacharros a la pared del Devesó. Fuimos hasta la Aina y Luis hizo el primer largo, y se bajó porque de que nuevo amenazaba la lluvia por el horizonte. Finalmente, no llovió, pero nosotros ya habíamos vuelto a la nave.
[0603|martes] En Malanyeu todo es precioso, el tiempo se detiene, el sonido es muy particular… No hay nada más hermoso que empezar el día desayunando en este lugar. La Pedra Forca nos saludó esa mañana con su guiño de piedra brillando al sol. Nuestras tazas talismán nos acompañaban en esta ocasión por vez primera. Después, nos pusimos con la tarea del día, los deberes que nos habíamos propuesto, que para eso vinimos cargados con cuerdas desde casa: renovar los puentes de roca de la Aina. Incluso repintamos el nombre. Echamos la mañana con la escalada de sus tres largos y en los rápeles Luis fue realizando el cambio de los cordinos más viejos [Instagram].
[0604|miércoles] Si, somos incondicionales de este lugar. Y lo sabemos a conciencia. Los hijos, los amigos… también saben que estamos enamorados de Malanyeu. Que a la mínima que podemos aquí estamos, al menos dos estancias al año: lo adoramos… Así que no podíamos dejar de hacer Incondicionals de Malanyeu, una vía que, hace realmente honor a su nombre. Está creada con calzador entre la Carla y la Aina, es un poco farragosa en su segundo largo, muy roto y con poco interés. Han hecho un trazado sobre él porque no quedaba mas remedio, para unir el primero y el tercero que no estaban tan mal. Pero teníamos que hacerla de todos modos…qué remedio! [Instagram].
[0605|jueves] Pasamos las horas centrales del día haciendo primeros largos: Paba, Sac de Impaciencia y una tercera sin nombre, a la derecha de esta última. Al atardecer nos dimos un paseo por la carretera de La Nou. De vuelta en la nave nos quedamos un buen rato fuera, tomando unas cerves y escuchando los sonidos de la noche, con la morriña de saber que al día siguiente nos iríamos de allí, bajaríamos al valle. La luna creciente lo iluminaba todo. Hay música en este lugar… y estamos solos. Qué lujo! [Instagram].
[0606|viernes] Hasta la tarde no pensábamos bajar y nos quedaba mucho entretenimiento por disfrutar. Nos dirigimos a la Epirimountains, una de las grandes y bellas vías que ya hemos hecho más veces, con idea de irnos con un buen sabor de boca. Pero en el segundo largo se torció todo. Bueno, mas que torcer… Mi mano derecha dijo «basta!». La rizo-artrosis había vuelto. Yo me había puesto la garrita esa mañana pues ya el día anterior notaba ligeras molestias. Pero no pensé que la crisis ósea fuera a más. De hecho, con la férula, no creía que iba a molestarme, pensé que estaba bien protegida. De pronto, un clack y… ya no podía seguir. Subí como pude a la Reu-2 donde estaba Luis y desde allí bajamos con mucho cuidado en dos rápeles. El me ayudaba a colocar los cacharros. Mi mano dolorida no trabajaba nada [Instagram].
Así que poco después de las 4 de la tarde ya estábamos en Berga. Pasamos por Mercadona, Lidl y Carrefour, incluso por Mercal (donde me compré unas sandalias). A las 17:45 llegamos a Avià. Yo me quedé en la peluquería que hay a la entrada del pueblo para que me lavaran la cabeza, mientras Luis se acercó al área de autocaravanas a asear la nave y preparar la comida. Como una reina con el pelo húmedo y fresco al viento, fui después caminando feliz, disfrutando del momento. Cuando llegué comimos pasta con langostinos y bebimos godello. Por la noche, paseamos por el pueblo sorprendiéndonos de lo grande y antiguo que es. Habíamos pernoctado aquí muchas veces, pero nunca habíamos ido más allá del área y de la panadería que hay a la entrada.
[0607|sábado] Habíamos quedado con Lluis, Carma y Ramón en la Font Negre para subir a la Cresta de Mercadal Superior a hacer una vía que ellos tenían en mente desde hace tiempo: Ona. Yo no podía escalar así que Luis hizo cordada con Ramón. La vía es corta, tres largos, y gran parte del tiempo estuve con ellos y los seguí desde el pie. Después subí caminando hasta la cumbre donde nos encontramos de nuevo. La vista del Berguedà estaba reluciente aquella mañana de sol [Instagram]. En el primer largo de la vía se quedó la cinta negra y naranja que nos habíamos encontrado años atrás en el Devesó, se ve que decidió continuar su camino errante. Otros la encontrarán y disfrutarán de ella.
Al bajar, comimos en las mesas de la Font Negre una tortilla y unas hamburguesas de ternera gallega que compramos en el Carrefour la tarde anterior. Pasamos un buen rato de tertulia y tardeo. A las 19:30 nos despedimos… ellos volvían a la Moguda y a Cornellá, y nosotros poníamos rumbo a Campelles. De camino paramamos en la Pobla de Lillet a vaciar poty.
A las 21:25 llegamos a Campelles y atracamos en el lugar de siempre, al lado del parque infantil. Nuria y Manel nos estaban esperando. Estaba con ellos un amigo que acababa de bajar del pirineo, Lluis Vilanova, pintor y montañero. Juntos fuimos a dar un paseo por el pueblo, esa noche había Correfocs [Instagram].
[0608|domingo] Como Manel de baja por su pierna salimos a caminar con Nuria. Un recorrido circular, con alguna variante, que hicimos bajando hasta el Rigard a la altura de las rocas blancas y subiendo de nuevo al pueblo [Track]. La mañana estaba nublada y el paseo se hizo muy agradable, sobre todo en la parte del río donde la vegetación lo envolvía todo [Instagram]. De vuelta en la casa nos tomamos un pollastre a la catalana que había preparado Nuria. Riquísimo! Después salimos con Manel a dar un paseo por el pueblo.
[0609|lunes] Día precioso y soleado, estupendo para caminar por alta montaña donde el aire mas fresco te permite hacerlo sin mucho calor. Incluso te admite una chaqueta de vez en cuando. Hicimos una de esas rutas que emocionan. Nos llevó Nuria. Primero en coche hasta el parking del Collet de les Barraques y después caminado hasta la Tossa del Pas del Lladrés [Track]. El Puigmale imponente a nuestra derecha en la subida, vigilaba el camino. Al pie, en el fondo del valle el torrente de la Font de l’Home Mort. La panorámica se va abriendo impresionante: Planoles a nuestros pies por la izquierda, a la derecha a lo lejos y hacia el sur descubrimos el Serrat (donde tienen la finca que compraron Nuria y Manel), y a la izquierda, también en lo alto y a lo lejos se veía Campelles. Había mucha calima y nubes en el horizonte lo que impedía ver todavía más. Nuria nos contó que con días claros se puede divisar incluso el macizo de Monserrat desde allí. Ya en la Tossa, en la frontera con Francia, veíamos Puigcerdá y los primeros pueblos franceses. Bajamos por el mismo camino y el cielo se nubló casi de repente, con nubes bajas como niebla que el viento borró enseguida [Instagram].
A las tres de la tarde ya estábamos de vuelta en la casa. Manel había puesto unas patas de cordero al horno. Nos dimos un buen festín.
Por la tarde hicimos un buen paseo y nos encontramos a Mirella primero y después a Ángel, éste ya en la puerta de su casa.
[0610|martes] Cuando salimos de casa el pasado día uno preparamos el equipaje necesario para pasar todo el verano fuera hasta septiembre. El plan de viaje pasaba por 15 días en Cataluña y subir después hasta la zona de Le Jura en Francia. Mas tarde poner rumbo a Bretaña con idea de estar por allí para el San Juan. Pasar al menos el mes de julio por aquellos lares y, tal vez, bajar hasta Galicia… Pero como decía aquel: «si quieres divertir a Dios, haz planes…» Lo cierto es que este año, desde que comenzó y ya unos días antes, todo se ha ido torciendo y cambiando. Han pasado muchas cosas que no esperábamos y que a la vez te descolocan, física y mentalmente. Hemos tenido que cambiar el rumbo de forma inesperada varias veces… Y, de nuevo, hoy volvemos a hacerlo. Ya lo habíamos decidido 4 días antes… esta mañana aproaríamos de regreso al Campo Base. Allí el «deber» y la tarea nos reclamaba. El miércoles van a operar a Púa y tenemos que estar para echar una mano en los cuidados. Después, cuando se haya recuperado de la intervención, pondremos rumbo directo a Bretaña llevándola con nosotros para que empiece allí, con Claudia y Lucas, una nueva vida.
En le camino, además de en la E.S. de Tárrega de nuevo, nos detuvimos a comer en el área de autocaravanas de Ágreda, la conocíamos y sabíamos que solo allí a la sombra estaríamos a salvo del tórrido sol que caía ese día. Como no funcionaban los servicios, paramos a continuación en el área de autocaravanas de Rioseco de Soria a vaciar grises, allí comprobamos que se había vuelto a soltar el mando de la válvula de desagüe, aunque esta vez quedó sujeto por las bridas que con muy buena idea le había puesto Luis unos días antes. La tormenta rugía al fondo y nos calló una buena tromba de agua en la autovía. Llegamos a PuertoJuande a las 21:45.
