[0520 | lunes] Despegamos diez minutos después de las once de la mañana. La primera etapa del viaje que acabó en Saint Llorenç de Montgai, nos llevó por carreteras secundarias: Sigüenza, Molina de Aragón, Monreal del Campo, Alcañiz, Caspe, Fraga y Balaguer. Hicimos dos paradas técnicas. La primera en el polígono industrial de Monreal del Campo para echar gasolina (1,33 €) en Picasa Logística, y allí mismo, muy cera, a la entrada del cementerio que hay a las afueras del pueblo paramos a comer (un pequeño espacio con sombra al lado de una fuente de agua potable que tiene rosca para enganchar una manguera si fuera necesario). La segunda en el AAC de Alcañiz para comprar gas (18 €) en la ferretería El Trillero (precisamente, tal día como hoy del año pasado habíamos comprado gas aquí también, qué coincidencia!). Entre Monreal y Alcañiz está Bañón, el pueblo de Marcos Garcés, el colaborador de Javier del Pino en el espacio «Radio Periférica»  del programa A vivir que son dos días. Y es que precisamente íbamos escuchando los podcast del fin de semana y se nos ocurrió mirar dónde estaba Bañón y, oh sorpresa, acabábamos de atravesar el municipio.
Entorno a las nueve de la tarde llegamos a Saint Llorenç y atracamos en el parking liso de tierra para que hay al borde de la carretera de Camarasa. Inmediatamente nos dimos un paseo hasta el pueblo con las últimas luces disfrutando del ambiente de uno de nuestros santos lugares, con la emoción del regreso después de mucho tiempo. El cielo, la luna llena y la piedra tan característica pintaban un paisaje precioso, tan particular…

[0521 | martes] Subimos hasta La Formiguera y escalamos la vía Normal (que no habíamos hecho nunca) y tras rappelar por Sabina wall hasta la primera reunión de ésta, subimos el segundo y tercer largo. Después bajamos por el camino pasando por el túnel que hay debajo de la vía [ver track]. Nunca habíamos ido por aquí y la verdad es que no solo es más seguro, sin tener que cruzar los railes, sino que es más cómodo pues el destrepe del talud del tren por la parte sur está muy roto y por donde bajamos hoy está bien formado el camino [Instagram].
Cuando llegamos a la furgo nos preparamos unos garbanzos con pasta y tomatitos cherry para comer. A última hora de la tarde fuimos dando un paseo hasta el pueblo, para tirar la basura y coger agua en la fuente. A la vuelta, ya casi anochecido, hicimos la movilidad al lado de la furgo (primero Luis y después yo).

[0522 | miércoles] De nuevo en La Formiguera hoy hicimos El Aberroncho, una vía que equipó Juan Gutiérrez («el diablillo», que le lamo yo) y que de entrada pensamos iba a ser dura en el último largo, un 5c muy mantenido con un poco de extraplomo. Acordamos que la haría él y yo le aseguraría desde la segunda reunión, sin subir, y rapelaríamos desde aquí al pie de vía. Al final, el ya desde la tercera reunión me convenció para que subiera yo también. Y mereció la pena el esfuerzo, poder comprobar hasta donde podemos llegar y sentirnos orgullosos de haberlo conseguido sin sufrimiento, todo lo contrario, disfrutando mucho. Bajamos pues muy contentos repitiendo el camino del día anterior. La primavera por aquí está inundada de flores, muy variada [Instagram]. Por la noche estalló un tormenta.

[0523 | jueves] Tercer día de Formiguera, en otra obra de Juan Gutiérrez, pero esta vez una vía nueva que Luis descubrió esta misma mañana, después del desayuno, consultando blogs de escalada en la zona. Vio que había sido equipada en 2019 y que resultaba ser muy parecía ser muy parecida a la de ayer pero más corta y quizá un pelín mas fácil: La Cola. El segundo largo era muy imponente, igual que el tercero de ayer. Muy disfrutón, lo pasamos muy bien los dos e igualmente salimos muy satisfechos y airosos de nuestra pequeña hazaña [Instagram].
Al llegar a la furgo recogimos todo y tiramos para el AAC de Camarasa a pasar la noche. Amenaza tormenta que esta vez se va a extender al día siguiente. El pronóstico no es muy bueno así que hay que cambian de planes. Instalados en el área, preparamos unos grelos con chorizo para comer. Después hicimos la movilidad y nos fuimos a dar un paseo vespertino por el pueblo.
Nos sorprendió gratamente Camarasa. Hicimos un exhaustivo recorrido por sus calles leyendo en algunos puntos paneles informativos sobre las casas y los lugares que albergaron la historia de las gentes que vivieron la época de construcción del embalse e Camarasa, momento en que el pueblo debió tener mucho auge. Muchas casas se ven ahora abandonadas, pero son unos caserones enormes que lo que denota la importancia de este pueblo a mediados del siglo pasado.

[0524 | viernes] Amanecí con la garganta escacharrada. Me molestaba bastante y casi no podía hablar. Supongo que se trata del virus que habían pasado días atrás Álvaro primero, y después Marta y Luis. Ahora me tocaba a mí. A medida que avanzaba la mañana me iba encontrando un poco mejor. Estuvimos muy tranquilos sin movernos del área de autocaravanas. El día estaba nublado y amenazaba lluvia. Estuvimos leyendo y escribiendo en el interior de la nave. Al mediodía nos preparamos una ensalada ligera de tronquitos, pues como no os habíamos movido apenas no teníamos mucho apetito. Comimos, reposamos un poco y a eso de las cinco de la tarde abandonamos el área con destino Colbató. De camino, paramos en el Aldi de Igualada a hacer una compra. Buscamos además comprar un bote de insecticida y como no lo había aquí buscamos en el Mercadona del mismo pueblo. Finalmente nos hicimos con un bote demasiado grande para nuestro gusto, pues nos parecía un poco trasto para guardar en algún tambucho. A última hora de la tarde atracamos en la parte alta del amplio parking de tierra donde habíamos pernoctado dos años atrás. Dimos un pequeño paseo por el pueblo nada mas llegar, mientras hacía efecto el insecticida que fumigamos en el interior de la nave para probar a ver si acababa con toda la vicharada que ya empieza a acribillarnos. Esa noche (y después comprobamos que la siguiente también) había una fiesta-concierto en el amplio patio de la cervecería que está cerca del aparcamiento, en la parte alta de la calle donde el domingo por la mañana se instala un gran mercado. Mientras recorríamos las calles antiguas del pueblo, muy bien iluminadas y límpias, escuchábamos de fondo la música que lo invadía todo. La última fila de casas está muy pegada a las paredes de Montserrat. Aunque el aspecto era muy distinto, nos recordaba en cierto modo el ambiente de casa, de nuestras calles con respecto a la Pedriza [Instagram].
A la vuelta del paseo abrimos todas la ventanas de la nave (con las mosquiteras) para airear y renovar el aire. La fumigación resultó exitosa pues esa noche no nos molestaron los insectos, no quedaba ni uno.

[0525 | sábado] Esta mañana madrugamos un poquillo. Habíamos quedado con Lluís y Eva a las nueve para escalar y queríamos estar ya listos cuando llegasen. Subimos a la pared de la Codolosa donde hicimos Luis y yo una vía que se llama Allimera y ellos al lado, en paralelo, hicieron Pensionistas. Tres largos con sus rápeles. A la bajada nos tomamos unas cerves en la furgo y estuvimos un buen rato charlando, con Lluis para ponernos al día y con Eva para conocerla mejor. Él nos había hablado en varias ocasiones de ella pero no la conocíamos. Se fueron sin quedarse a comer pues tenían sendos compromisos.
A media tarde nos fuimos a dar un paseo por el carrier de la Salut hasta la ermita del mismo nombre en busca de una fuente de agua, siguiendo las indicaciones de la aplicación. De vuelta, ya en el pueblo, la sorpresa fue encontrarnos una fuente operativa en la misma plaza del ayuntamiento, muy cerca de donde estamos atracados. De todos modos, el paseo hasta la ermita fue bonito.
Cuando estábamos de vuelta en la nave nos llamaron Manel y Nuria para decirnos que se iban a venir con nosotros unos días a Malanyeu donde pensamos estar la semana siguiente.

[0526 | domingo] Mañana de mercado en Colbató, se notaba a nuestro alrededor pues el parking se iba llenando desde bien temprano. Después de desayunar subimos enseguida hasta el mismo sector del día anterior con idea de escalar L’avi Trepador. Queríamos ir temprano pues el pronóstico era de mucho calor al mediodía y queríamos estar de vuelta para entonces en la furgo. La vía consta de tres largos, muy duros para mí. En la primera reunión a punto estuve de recular, pero Luis me insistió para que continuase y llegamos hasta el final. Bajamos caminando, era lo que habíamos planificado pues así lo indicaban las reseñas. Lo confirmamos con otra cordada de una vía paralela hacia la izquierda, que llegó casi al mismo tiempo que nosotros a la cumbre. Le preguntamos y muy gentiles incluso esperaron a que recogiéramos todo para acompañarnos durante el primer tramo del descenso, un poco perdedero. Todo el sendero, sobre todo el tramo que comparte con la senda Drecera (camino que baja desde el Monasterio de Montserrat hasta colbató), está muy bien indicado con hitos y marcas blancas y amarillas. En este tramo el camino está muy acondicionado, la piedra incluso está tallada formando cómodos escalones. Tiene además un curioso banquito hecho con unas lajas de piedra sobre una roca que sobresale un poco al margen del sendero, como un pequeño mirador [Instagram].
Ya en el pueblo y con todos los cachiperres todavía puestos, nos paremos en la terraza cervecería La Rambla (la de los conciertos vespertinos) a hacer, como dicen aquí, el vermut. Los puestos del mercado estaban empezando a recogerse. De vuelta en la furgoneta, sin mas, echamos las mochilas tal y como iban al pasillo y tiramos rumbo a Gironella, escapando del calor y con idea de preparar allí la comida (una paellita de furgo) y una buena ducha con lavado de pelo. Vimos una película (aquí hay buena cobertura): Todos los hombres del presidente.

[0527 | lunes] La meteorología nos retiene hoy en Gironella. El pronóstico es de lluvia y tormenta así que aprovechamos para quedarnos en este área tan confortable. Yo estuve haciendo unos trabajos pendientes de la web del congreso de AETAPI. Y Luis estudiando vías y tareas de escalada pendientes en Malanyeu. Pudimos comer fuera en las mesitas de madera, trucha a la plancha con ensalada. Mientras comíamos hablamos con Manel y Nuria preparando los últimos detalles para encontrarnos al día siguiente a primera hora. También nos llamó Lucas y estuvimos hablando un buen rato con él, nos comentó cómo había ido la pesca de berberechos y navajas el día anterior en Cancale. Por la tarde le hicimos un aseo completo a la fugo y nos acercamos al Bon Preu a hacer la compra. A la vuelta nos pusimos con la movilidad del día, primero de la semana y por lo tanto de la serie de ejercicios.

[0528 | martes] Subimos temprano a Malanyeu (salimos a las 9:30 de Gironella) donde ya nos estaban esperando Manel y Nuria en su Kangoo amarilla. Nuestro primer ataque a la pared del Devesó en esta ocasión fue en esta ocasión La Drecera. Subimos en dos cordadas y volvimos por el camino de la cresta. El día está precioso y el paisaje espectacular. Explosión exuberante, con un montón de matices de verdes en las laderas y flores en los prados, como no podía ser de otra manera en la primavera de este año, que está siendo de las especiales en todas partes [Instagram].
Hicimos la comida fuera, unas hamburguesas y un arroz integral con verduras (principalmente puerros de su huerto) preparadas por ellos. Después de casi cinco horas de tertulia nos pusimos a dormir.

[0529 | miércoles] Manel amaneció durmiendo en el suelo de su furgo porque e le había pinchado el colchón. Así que esa misma tarde, antes de comer bajó a Guardiola a comprar una colchoneta a un chino. Sólo encontró una de mayor tamaño que no le permitía cerrar la puerta de la furgo. Así que la foto de la noche del miércoles al jueves la dejo aquí, hablando por sí sola. Ese día, por la mañana, escalamos también con Nuria y Manel. Juntos, en dos cordadas, hicimos Jubilats  [Instagram]. De vuelta en el campamento, mientras Manel bajó al pueblo, preparé mi famosa paella exprés con gran éxito de crítica y público.

[0530 | jueves] Hoy hicimos Scorpí, muy dura. Yo no la voy a volver a hacer. Lo dejo aquí escrito pues el tercer largo es muy duro y no lo recordaba. Era la segunda vez que nosotros hacíamos esta vía y me había olvidado de lo mal que se pasa en la placa sobre resalte que se hace un poco en travesía ascendente pero que si te caes quedas colgando. Ya subirte a ella es complicado, yo utilicé el estribo y aún así me costó bastante. Pero quien lo pasó fatal fue Nuria, se puso muy nerviosa, se bloqueó y tuvo que bajar Luis a ayudarle pues se cayó a la altura de la segunda chapa de la placa y quedó colgando sobre el resalte. Montamos un estalache con la polea en la tercera reu para desbloquear la cuerda y bajó Luis rapelando. Nuria estaba a menos de veinte metros [Instagram].
Recuperados del susto y el rescate volvimos de nuevo por el camino de la cresta, mirando un poco el cielo pues se había nublado y parecía que iba a llover. Pero no solo nos dio tiempo a llegar sino que también pudimos preparar la comida y comer fuera (pasta con garbanzos y tomatitos), hasta que ya comenzaron a caer las primeras gotas y nos tuvimos que meter dentro de la furgo. Bajo los inicios de la tormenta Manel y Nuria tuvieron que poner rumbo a su casa en Campelles pues al día siguiente tenían cosas inaplazables que hacer. Nos dejaron una garrafa de agua, de las que utilizan ellos para transportarla desde la fuente de Serrat a su casa. Y así, de cinco en cinco litros, fuimos rellenando el depósito de la nave al tiempo que dejamos caer las grises diluidas en el torrente de lluvia que pasaba por debajo.

[0631 | viernes] Ya solitos en Malanyeu, yo aproveché las primeras horas tras el desayuno para hacer un par de tares laborales y después nos fuimos a la pared a hacer deportiva, a eso de las 11:30  [Instagram]. Estuvimos en una zona que está a la derecha de l Stock de Cok, justo antes de las Tablas de la Ley, sobre la pirámide. Escaló Luis solo porque el nivel era un poco elevado, eran más duras de lo que esperábamos. De hecho sufrió un poquillo, en la primera incluso tuvo que dejar un mallón (que después recuperó al bajar de la de al lado) en la última chapa antes de llegar a la reunión. Y sólo hizo dos, es decir, completó la que estaba a la izquierda y tras recuperar y recoger material bajamos. Con mucha suerte porque empezaban ya a caer las primeras gotas cuando estábamos abriendo la puerta de la nave. Tomamos salmón ahumado y picoteamos un poco de queso y tomate y eso nos sirvió de comida. Yo aproveché el resto de la tarde para continuar con mi trabajo y Luis se fue a hacer la movilidad al cobertizo de la escuela. Cuando acabé mi tarea yo traté de hacer lo mismo pero no aguanté ni cinco minutos bajo aquel techado, oía bichos por todas partes y quizá fuera más el sonido de las gotas de agua al caer a mi alrededor, pero el caso es que  no me gustaba para nada aquella sensación. Así que preferí mojarme un poco, llovía miudiño, y ponerme al lado de la furgo como todos los días. La verdad es que era muy refrescante, viendo las nubes de tormenta a lo lejos rodeando la Pedra Forca, con la luz truculenta del atardecer tan lluvioso.

[0601 | sábado] Entorno a las 11 de la mañana abandonamos Malanyeu con destino el AAC de Aviá. Al llegar con idea de asear la nave antes de nada nos encontramos con que el gripo de potable no funcionaba, con lo que tuvimos que limpiar con sanitol el otro y apañarnos como siempre para llenar el depósito (le echamos además una pastilla potabilizadora para mas seguridad). Después fuimos caminando hasta la panadería del pueblo (Forn de pa artesá) donde compramos un pan riquísimo (gran descubrimiento). Un pan integral en barra (90% harina y 10% de masa madre de trigo normal) y un pan típico de aquí, de corteza dura, que nos recordó por ejemplo al del Cumial.
Después nos tomamos un pequeño refrigerio en la furgo y yo me lavé la cabeza. Estábamos haciendo un poco de tiempo pues teníamos proyectado atracar en el aparcamiento grande de siempre, porque quedaba a medio camino de una lavandería y el Mercadona, pero había que esperar pues los sábados por la mañana se celebra allí un mercadillo hasta las tres. La sorpresa es que cuando llegamos cerca de las cuatro de la tarde, estaba toda la avenida colapsada por la feria de La Patún que se celebraba esos días, y justo en el área de aparcamiento se estaban celebrando los conciertos de forma ininterrumpida incluidos en el programa de fiestas para este día, así que finalmente atracamos en el parking de Mercadona y desde allí nos acercamos a la lavandería. Mientras se lavaba la ropa nos dimos un pequeño paseo entre las barracas de la feria colocadas a ambos lados del bulevar. Pero enseguida empezó a llover y tuvimos que volver a refugiarnos en la lavandería. Cayó un buen chaparrón pero aprovechamos para hacer los deberes de francés. Tuvimos suerte porque cuando la ropa ya estaba lista escampó y pudimos volver a la furgo sin mojarnos.
De regreso en Aviá nos preparamos unas lentejas con chorizo y dedicamos el resto de la tarde a reponernos y descansar. Amenazaba lluvia y no apetecía moverse ni salir al exterior a cocinar (habíamos comprado unas chuletillas de cabra que tendrían que aguardar en la nevera a otro día).

[0602 | domingo] Hoy quedamos en el aparcamiento de la Font Negre quedamos con Lluis, Carma y Ramón, para ir a escalar a las paredes del Santuario de Corbera. Llegaron cerca de las once y nos recogieron para subirnos a la pista del camino que os lleva caminando al pie de vía, ya que el último tramo de la carretera es muy estrecho y preferimos dejar la furgo aquí abajo. La trocha que tuvimos que bajar estaba toda embarrada. Había llovido mucho la noche anterior y los últimos días y fuimos bajando como pudimos, agarrándonos a todo, buxos, cuerdas fijas, rocas… para no resbalar. Ellos hicieron una vía que se llama Diedre (que es la primera que ten encuentras tras la bajada) y nosotros continuamos un poco mas para acceder a La Aresta de Espinalbet, que está al lado pero que comienza unos metros mas abajo, en un lugar angosto, agobiado de vegetación y húmedo. Ésta coincidía con la suya en lo que para ellos era la primera reunión, para nosotros la tercera, y compartíamos el segundo largo para ellos, para nosotros el cuarto. Y fue en este punto, en el cuarto largo, cuando se nos armó el follón de cuerdas. De hecho ya debió comenzar el lío en el transcurso del tercero, pero no fue hasta que Luis empezó a recoger desde la cuarta y última reunión que no nos dimos cuenta del lío que teníamos. Imposible de deshacer en aquel punto así que decidí meter todo el enorme nudo en la mochila y subir con la cuerda que estaba liberada. En la cumbre recogimos todo como pudimos, en una mochila las cuerdas liadas tal y como quedaron y los hierros en la otra [Instagram].
Al bajar nos llevaron a ver el emplazamiento del Santuario de Queralt desde el que se puede ver abajo toda la ciudad de Berga y al una amplia panorámica entre montañas con la silueta de Montserrat al fondo. Bordeando el edificio subimos por una escalera hasta la gruta en la que se encuentra la imagen pétrea de San Ignacio de Loyola, para ver justo al lado unas vías pequeñas de escalada de dos y tres largos.
De vuelta a la Font Negre organizamos en unas mesas que hay al lado del aparcamiento una una pequeña comida improvisada: callos, garabullos, fiambre, longanizas y unas llardons (chicharrones) que trajo Lluis, que venían como deshidratados hechos al vacío. Todo regado con un sorprendente cava de la Moguda que trajo para que lo probásemos. Una novedad. Eran dos botellas: un brut normal y un brut nature. El primero venía taponado con una simple chapa, lo que nos llamó la atención. Lluis nos contó que todos los cavas se elaboran primero así y después se les pone el tapón, momento en el cual es cuando el cava elimina los posos acumulados. Por eso la primera botella contenía un cava mas turbio que la segunda, aunque estaba igualmente rico.
Cuando se marcharon nosotros subimos de nuevo a Malanyeu y justo cuando atracábamos, nuestro amigo Ruger Pages, el regidor, se marchaba y paró el coche a saludarnos tan efusivamente como acostumbra. El había pasado el fin de semana, justo el tiempo que nosotros estuvimos fuera y ahora se iba pues tenía que trabajar el lunes. Estuvimos hablando un buen rato con él e insistió para que fuéramos a coger cerezas a su finca, que tenía muchas y se iban a estropear. También nos habló de una quesería que hay aquí en la Nou (Cuirols) y a la que se puede ir andando desde aquí por un camino que parte de este mismo lugar entre el bosque. Otra ruta interesante que nos indicó, la Sobrepuny, se puede hacer subiendo por el camino que lleva a las Cingles y cogiendo en la parte alta nada mas acabar la primera subida un sendero que sale a la derecha y que orienta hacia ese pico. Otro apunto que hemos anotado en nuestra agenda de tareas para hacer y conocer mejor este precioso lugar que tanto amamos.

[0603 | lunes] Aprovechamos que amaneció soleado para hacer un trabajo que era inevitable. Teníamos que estirar las cuerdas, así no servían para nada. Utilizamos el largo de la carretera, apenas pasan coches, para sacudirlas. Ardua tarea, y posiblemente infructuosa. En fin, por lo menos las dejamos separadas y ordenadas, cada una en su madeja. Todavía no teníamos claro de si servirían para algo.
Como el día amenazaba lluvia decidimos aprovechar para acercarnos caminando [ver track] hasta la Fromatgeria Cuirols, un recorrido de siete kilómetros y medio entre bosques principalmente, muy bonito y tranquilo salvo en el tramo en el que tropezamos a la vuelta con unas vacas pastando en el medio, una de ellas, mostró su obsesión por nosotros a pesar de que nos desviamos de la senda arañándonos entre la vegetación del bosque para no acercarnos a ellas. Nos siguió con la mirada y sus pasos todo el tiempo hasta que abandonamos el punto. También nos encontramos a la ida con tres caballos en medio del camino, estos mas tranquilos pero aun así bordeamos un poco para evitarlos.
Cuando llegamos a la masía en la que se encuentra la quesería, en la ladera de la montaña que está sobre La Nou, dudamos un poco pues eran las tres de la tarde y pensamos que quizá estaba cerrada. Entramos en la finca y al rato salió de la casa un hombre que muy amable nos invitó a pasar a la pequeña tienda. El establecimiento es muy rústico, lo que lo hace todavía más entrañable. Josep Venturós, el quesero, nos dio a probar los tres productos que tenía en ese momento y nos explicó con detalle todo el proceso de elaboración, siguiendo los mas estrictos métodos tradicionales. Él lo realiza todo: pastorea las cabras en su propia finca y elabora el producto con leche cruda y cuajo natural. El resultado es increíble, un queso riquísimo de sabor intenso y difícil de degustar en cualquier parte [Instagram].
Durante el camino de vuelta la tormenta rugía a lo lejos, temíamos que nos pillase de lleno pero, salgo unas pequeñas gotas, nos respetó bastante. Incluso cuando llegamos al coche nos pusimos a preparar las chuletillas de cabra que habíamos comprado el sábado en Berga y terminamos cocinándolas bajo el paraguas. No importó, todo salió bien, exquisito. Se complementó la carne con el queso, ambos sabores de estreno, y un buen vino.

[0604 | martes] Fuimos a probar las cuerdas a la pared. No queríamos hacer mas que primeros largos para no tentas la suerte. Uno de ellos fue el de Stoc de Coc, que hicimos Luis y yo juntos, con rappel incluído, y después ya el solo la Epirimountains. Las cuerdas se portaron, pero no estaban del todo bien. De vuelta nos paramos en el cerezo de Ruger a darle un pegue. Qué ricas son las cerezas comidas a pie de árbol, recién cogidas [Instagram].
Comimos con calma, descansamos y lo recogimos pronto porque hoy queríamos viajar hasta Campelles donde nos esperaban Manel y Nuria. Hicimos el recorrido por la carretera de la Nou hacia Ripoll pasando por Vilada, nos pareció recordar que era más cómoda quela de la Pobla de Lillet, pero yo creo que nos equivocamos. Se nos hizo enormemente pesada. Al pasar por Ripoll aprovechamos para asear la nave. Llebamos a Campelles bajo la tormenta.

[0605 | miércoles] Preciosa subida la que hicimos hoy a El Taga (2.039 m), el monte que está justo enfrente de la casa de Campelles. El camino comienza al lado de la iglesia de Santa Magdalena de Puisgsac de Pardines y continúa primero entre bosques y después por amplias majadas de alta montaña desde las que se divisan al norte los montes fronterizos con Francia. Ya desde la cumbre, se extendía a nuestros pie el valle del Freser hacia el sur, el de Tosses hacia el oeste y debajo se intuyen Montgrony y a lo lejos el parque del Cadí [Instagram]. Finalmente fueron poco más de 10 kilómetros recorridos con un desnivel de 800 metros [ver track].
De vuelta nos acercamos a dar un paseo por el pueblo de Pardines, muy bonito y muy bien cuidado, mereció la pena. Todo el valle de Ribes es espectacular. Como lo fue también la comida que para ese día nos tenían preparada nuestros amigos: escalivada y fricandó de ternera. Nosotros llevábamos los quesos de la Nou. Era el cumpleaños de Nuria ese día (64 añitos) y lo brindamos con el vermout con priorato que le regalaron a Manel en Tarragona unos días atrás (cuando fue a recoger el premio de uno de sus relatos), un buen vino para la comida y un riquísimo cava de colofón festivo.

[0606 | jueves] Comenzamos el regreso. Nuria y Manel tenían que irse muy temprano y nos despedimos de ellos la noche anterior. Nosotros, tras desayunar, pusimos rumbo a casa, con idea de hacer noche en el camino. Al bajar de Campelles, paramos en la panadería de Ribes , que está justo enfrente del cruce en el que termina la carretera que sube al pueblo. Hay un pequeño parking allí mismo, y también aprovechamos para entrar en el Condis con idea de pillar algo de fruta pero todo nos pareció muy caro y no compramos nada, solo una tableta de chocolate 90%.
Hacía calor y eso hacía del viaje un proceso incómodo. Paramos a tomar un refrigerio bajo unos árboles al borde de la carretera, justo después de que nos hicieran retroceder por tramo cortado entre Tárrega y Balaguer. Dormimos en el AAC de Ágreda, un estupendo y amplio paraje, con sombra y bastante verde, preparado para las autocaravanas a la salida del pueblo. Fue un refresco, preparamos una carne en el exterior y estuvimos muy a gusto, pero nos acribillaron los mosquitos.

[0607 | viernes] De camino a Madrid, hicimos un alto en Atienza. Hacía mas de treinta años que habíamos visitado este pueblo histórico y entonces nos pareció bonito. Pero hoy nos decepcionó, quizá nos hemos vuelto más exigentes. Todo estaba un poco sucio y abandonado, preparado para un turismo cutre. Dimos un paseo por el pueblo y tomamos un pequeño aperó en la misma nave antes de irnos.
Queríamos llegar a San Sebastián de los Reyes, y en concreto a Solo-Climb, a las 4:30-5:00 de la tarde para dejar el pantalón de Luis cuya cremallera se le había roto unos días antes. Estaba nuevo, apenas hacía un año que lo había comprado y contactó entonces con ellos pues suponía que le darían una solución como así fue. Queríamos que arreglasen el pantalón en poco tiempo pues teníamos pensado salir para Francia en menos de una semana con el arreglado.
Cuando llegamos a casa sólo nos esperaban los perros. A ellos era a quienes veníamos a ver, en concreto a cuidar, y es que Marta y Álvaro se iban ese fin de semana a sendas despedidas de solteros de Ana (a Málaga) y Nacho (a Cádiz). Y ese fue el motivo por el que tuvimos que acercarnos a Madrid cuando realmente ya estábamos encarrilados por el norte.

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