Levante 2020.02
[Cuaderno de bitácora 0215-0221]
Sábado, 16:00 h., salimos de Manza hacia El Levante. Por delante más de 5 horas de viaje, paradas incluidas. En la A3 nos reunimos con Viki, Lola y Fernando que vienen desde Leganés. Tenemos la doble misión de «cerrar una puerta» en Lo Pagan y recuperar TODAS las sensaciones (lo deportivo y lo personal) en las placas alicantinas… «Cómo en los viejos tiempos».
Llegamos a Lo Pagan más tarde de las 9:30. Enseguida organizamos la cena con la comida que llevamos preparada y dedicamos el resto de la noche a danzas rituales, animadas por el Elixir de Cuba que trajimos de Tarifa. Y por tercera vez apagamos las velas del cumple (no hay dos sin tres).
2020.0216
Amanecimos con calma. Las noches en la calle… con todos sus ruidos peculiares, siempre son tranquilas, dan buen dormir. Hoy había que cerrar una puerta, la de una casa muy Importante para Fernando. Un momento emotivo para él, que no quisimos perdernos. Esta casa, en los últimos años, dió cobijo en más de una ocasión a buenas noches de cena, vino y tertulia. Había que despedirla como se merece. Había que ayudar a nuestro amigo a echar la llave.
El calamar vino a la despedida, no podía faltar.
Después nos fuimos a escalar a Rincón de la Bonanza, Orihuela. S’empipa l’avia en el Pequeño Cervino. Cuatro largos sencillos pero complicados por la dificultad de encontrar el camino correcto. Terminamos cerca de las 7 de la tarde, con las últimas luces, tuvimos suerte.
Cervezas y patatas. Nos fuimos a dormir cerca de Redovan, a Callosa de Segura en un buen furgo perfecto en la parte alta del pueblo, un área recreativa a la que se llega subiendo la empinada calle de El Pilar. Buenas vistas.
2020.0217
Madrugamos y salimos zumbando a Torrevieja, donde Fernando y Lola tenían cita con el notario (en la calle Fotógrafos Darblade) para cerrar la venta de la casa.
Viki, Luis y yo consumimos la mañana recorriendo la marina y el puerto, en el que hay anclado un submarino-museo (una pena, cerrado hoy por ser lunes). Esta ciudad del «un, dos, tres» es bastante triste. Construida contra el mar y adornada con playas de arena artificial sobre rocas, hoy lavadas por los temporales del último invierno.
Nos reunimos al mediodía con Lola y Fernando en el bar del puerto y decidimos ir a comer. Encontramos un buen lugar al borde de la laguna de Las Salinas. Después, en Mercadona hicimos la compra y salimos rumbo a Finestrat con idea de escalar al día siguiente La Aristóteles.
Algo se rompió mientras preparábamos la mesa para la cena. No pudimos estrenar el toldo de La Beni. Se crujió una pieza de la patita izquierda.
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Pues va a ser que no. Amanece orballando y parece que no va a parar. Habrá que dejar La Aristóteles para otro día.
Qué hacemos?
Nos fuimos hasta Sella, a conocer ese sector de escalada. Una zona preciosa. No se podía escalar por la lluvia, pero reconocimos el lugar. Sorpresa por mi parte, no esperaba un sitio tan bello y tranquilo, con muchas posibilidades, buena cobertura. Ya es, Uno de mis Santos Lugares de invierno.
Ese día comemos fabadiña. Plato estrella diseñado y perpetrado por Luis. Reseñado en nuestra Cocina Itinerante.
Por la tarde bajamos andando al pueblo. Finestrat tiene calles antiguas y estrechas que invitan al paseo. El mirador, al lado de las casas colgantes, ofrece buenas vistas. Hoy ”telonadas” por la lluvia y la niebla, pero que auguran la sierra, presidida por el Puig en primer término. Tomamos un café rico y agradable en una panadería-pastelería [NOU DOLÇ 22], en la calle NOU.
2020.0219
Tampoco puede ser, bajo la capota, decidimos acercarnos a Toix. Allí el tiempo pinta mejor. Hacemos la vía Ruwa Nueva, cuatro largos sencillos frente al mar.
En la misma calle de la urbanización dónde aparcamos siempre, hacemos la merienda: lomo, del pueblo de Lola y patatas fritas con cerveza. De vuelta a Finestrat, cenamos pasta con pesto y ensalada. Después, larga tertulia con chupitos hasta acabar la botella de pacharán.
2020.0220
Hoy si. Hoy, tras una fresca noche de chimpin, despertamos con luz de sol y la impresionante visión del Puig, enfrente. Hoy, era el día propicio. El Astro era favorable, aunque no así el resto de las estrellas. No siempre puede ser un gran día. Y hoy, no lo era. Triste fue la mañana… pero, aún así, cargados con ese “equipaje” y los cachiperres de escalada, trepamos ladera arriba, rumbo al pie de vía. Objetivo: La Aristóteles.
Por arriba, 7 largos de arista nos esperaban. La mañana era espléndida. Al mediodía la temperatura inmejorable… Nueve horas de actividad ininterrumpida, finalmente amenazada por ese hongo de la niebla que crecía a buen ritmo, acelerando nuestros corazones antes de los rápeles y el destrepe.
Las lentejas estofadas que preparó Fernando fueron nuestro salvavidas. Hacía ellas encaminamos nuestros cuerpos agotados durante la bajada, con la esperanza de recobrar el aliento y la alegría. Pero solo lo primero retornó, para lo otro habrá de esperar un tiempo.
Agotados nos rendimos al chimpin, como marmotas, al abrigo del enredón.
2020.0221
Adiós calamar!. En otras aguas, espero, volveremos a nadar juntos.
De retorno a Madrid nos separamos. Luis y yo, regresamos con calma, pasando por las Peñas de Marín, en Elda, cerca de Sax, a estudiar el nuevo Sector de La Senda.Picoteamos algo al mediodía en la IparCelita del Collado de Marín a la que pretendemos volver en 2 o 3 semanas.
Coordenadas PEÑAS DE MARÍN
Entrada al camino de acceso a los aparcamientos
38.5023361,-0.8237418
Aparcamiento 1 Peñas de Marín. Camino de la Senda
38.4989871,-0.8248656
IparCelita Aparcamiento 2 Peñas de Marín
38.4968624,-0.8307412
Inmortal. Pared de la Senda
38.4971052,-0.8252436
Entrada al camino de acceso a los aparcamientos
38.5023361,-0.8237418
Aparcamiento 1 Peñas de Marín. Camino de la Senda
38.4989871,-0.8248656
IparCelita Aparcamiento 2 Peñas de Marín
38.4968624,-0.8307412
Inmortal. Pared de la Senda
38.4971052,-0.8252436



