Cuando te fuiste yo tenía tan solo 25 años recién cumplidos y en ocasiones, todavía hoy, te siento a mi lado.

De algún modo estás aquí… En mi trabajo a veces tengo la impresión, curioso sinónimo en nuestro caso, de que me guías. No tanto por lo que he aprendido de ti, sino porque una luz inspiradora me llega de pronto y resuelve mis encrucijadas, iluminando el paso siguiente. Entonces, la claridad lo domina todo…

Finaliza este año centenario. Tu ya tienes los 100 y yo en poco más de un mes alcanzaré ya los 60. Han pasado y pasan muchas cosas importantes de mi vida: Luis, los hijos, el trabajo…   Y de todo este tiempo recorrido, me queda un vacío enorme por no haber podido compartir contigo mi vida con ellos… Mi vida, con ellos, y sin ti…