Día 64 del confinamiento. Cumplidas ya 9 semanas, el mismo tiempo que ha pasado desde nuestro viaje a Zizurkil. Qué extraño es ahora todo…: tratando de alcanzar una orilla a la que acercarme, de divisar un motivo para trazar una derrota en este mar de desconcierto.

Son días de realidad diferente, muy distinta a todas las que he recorrido en el pasado. Hay momentos en los que no consigo centrarme como me gustaría. Mi existencia resulta inquietante, incluso para mí. Soy feliz porque estoy rodeada de los que más quiero y en un lugar precioso. No pido nada, nada más.

… Y hoy me ha llegado la luz de un faro, el haz que me ayudará a seguir un rumbo ilusionante en pos del proyecto que, ahora más que nunca (y pocas veces tan bien dicho) permanece aparcado. Ha tardado en hacerlo pero, por fin hoy Aimar nos ha devuelto a ese sueño a través de las imágenes de este pequeño vídeo.

Aún así cuesta idear la forma de ver, de sentir todo ésto. Ya no hay lugar para certezas entre lo que es hoy y lo que mañana será. Sólo una cosa se repite en mí cada día. Me siento agradecida por la vida, tal cual és. ¡Siempre ilusionante!