Desde hacía ya una semana esperábamos la ventana de buen tiempo que nos permitiera viajar al siguiente capítulo de nuestras vidas. Lucas iniciaba una nueva etapa profesional en el INSA de Rennes y hacía allí nos dirigíamos. Pero el primer viaje del año no iba a resultar fácil…

[0114 | jueves] Lo primero, la emoción de la despedida: después de casi una semana de juego con y lucha contra la invasión de nieve, las naves estaban cargadas y nuestra inquietud mantenida… Por fin podíamos salir. Y al darnos cuenta, la emoción estalló de pronto en forma de lágrimas y abrazos. De pronto, nos fundíamos como la nieve… Algo parecía romperse en nuestros cinco corazones, pero era bueno, algo nuevo iba a comenzar y la ilusión nos ayudaba a seguir…
A las 14.00 horas, inmediatamente después de que pasaran las máquinas quitanieves y las dos furgonetas de amazon que esperaban agazapadas en la parte baja del pueblo, quizá desde hace días, pudimos bajar la cuesta. El sol resplandecía en el asfalto mojado de la calle y los primeros hilillos de agua del deshielo descendían tímidamente hacia el embalse. Atravesamos el pueblo y salimos a la carretera. Las cunetas nevadas nos acompañarían gran parte del viaje, mas allá de Pancorbo.

El plan de viaje, para hacerlo más cómodo y rápido, consistía en turnos de pilotaje de dos horas cada uno. Dos conducían y el tercero descansaba una hora. Luis y Lucas se turnaban para llevar la furgo de éste. Así, mientras Luis pilotaba una hora relevando a Lucas, éste viajaba conmigo en la IPAR. El asiento del copiloto de su coche estaba lleno de cosas y no se podía viajar en él. Estos momentos del viaje que pudimos compartir fueron lo mejor, sirvieron para acompasar nuestros sentimientos. Su ilusión tranquilizaba de algún modo mi corazón preocupado de madre. Esta vez llevaba a mi hijo a un «cole» un poco alejado de casa. Él estaba muy seguro y feliz, y eso me llenaba de paz.

Paramos en Aranda del Duero para llenar los depósitos de gasolina y aprovechar para comprar algo de fruta pues a causa de la nieve no aprovisionarnos como debíamos. Allí mismo, en el parking de Alcampo, picamos un poco de jamón y queso con Torta de aceite Aranda que acababa de comprar.

Paramos a dormir ya en el país galo, en el área de autocaravanas de Morcenx, en el extremo sur de las Landas. Allí pudimos estrenar el soporte de la tablet que nos habían traído los reyes, puesto que era la primera noche que pernoctábamos en la nave tras las fiestas navideñas.

 

[0115 | viernes] Por la mañana aprovechamos para sanear los bajos de las naves con agua dulce, retirando los restos de sal de la carretera. Echamos gasolina en el pueblo y seguimos ruta.

Ya en Rennes, poco antes de las cinco de la tarde estábamos entrando en la casa de Lucas. Una chulada! La habíamos visto en fotos y en un vídeo que hizo en el 2019, cuando estuvo aquí, pero al natural se hacía todavía mas confortable. Resultaba todo tan cómodo y familiar que en pocos minutos ya me sentía como en casa. El ambiente galaico exterior ayudaba bastante. Pudimos descargar todo cómodamente y organizar lo más elemental, la cocina, así podríamos cenar después y descansar, dejando el resto del desembalaje y organización de enseres para el día siguiente.

 

[0116 | sábado] Lucas, conocedor experto de las costumbres y los tiempos de por aquí, había hecho la compra el mismo jueves por la noche antes de cenar en Morcenx con idea de que pudiese recogerla hoy sábado en la entrega de coches del Carrefour. Hacía allí nos dirigimos después de desayunar (ricos kouignettes que Lucas fue a buscar nada mas levantarse), además, aprovecharíamos para llenar la IPAR en la gasolinera de este centro comercial ya que el precio del combustible aquí es muy bueno. A la vuelta hacia casa aparcamos nuestra nave en el campus de la Universidad.

Precisamente hoy adelantaron aquí en Francia el toque de queda a las 6 de la tarde, por lo que decidimos salir a dar una vuelta aprovechando las horas de día, después de dejar la compra. Recorrimos el campus y nos acercamos al edificio del INSA. Completamos el paseo acercándonos después al Parc des Gayeulles, una amplia zona verde que hay más allá de la universidad y las residencias de estudiantes. El lugar es idóneo, y así lo hemos visto, para celebrar el San Juan ya que cuenta con barbacoas y mesas en muchos puntos. Las más bonitas rodeando uno de los lagos que allí hay.

De vuelta en casa aprovechamos el resto de la tarde para desembalar y organizar los espacios. Lo pasamos genial ya que estábamos inspirados y encontrábamos soluciones muy buenas. Todo nos iba quedando genial! La verdad es que la casa se presta. Tiene todo lo básico y más, y de entrada resultaba fácil mejorarla y hacerla más personal. Por la noche cenamos unos quesos del país que Lucas había comprado para agasajarnos como buen anfitrión. Después, grabamos el vídeo demostrativo, el esperado TourRoom.

 

 

 

[0117 | domingo] La mañana amaneció un poco soleada así que, como habíamos planificado, hoy nos acercarnos caminando al centro de la ciudad. Bajamos por la Avenida del General Leclerc y la Rue de París hasta el Parc du Thabor. Nos adentramos en el recinto ajardinado y salimos por la puerta que hay al lado de la iglesia de Notre Dame, en la Plaza de Saint-Melaine.

Paseamos por las calles más antiguas, sorprendiéndonos con el colorido de las casas y las fachadas de entramado de madera. Estuvimos en la Plaza de Sainte-Anne, donde compramos un bollito con perlas de chocolate en la pastelería de la esquina. Después nos acercamos a la plaza del mercado (Marché des Lices), a la catedral de Saint Pierre y a las puertas Mordelaises. También estuvimos en la plaza del ayuntamiento de la ciudad y en la plaza donde está el parlamento de Bretaña. Había gente por la calles pero todo estaba muy apagado, los comercios, cafeterías, restaurantes… todo cerrado. Sólo algún local vendía desde la ventana comida para llevar. el ambiente era muy triste y extraño. Desde el Parlamento, por la rue Edith Cavell nos acercamos al río y aquí tomamos el camino de vuelta a casa: quai Lamartine, quai Dujardin, allée Marc Elder, prom des Bonnets Rouges y Les Plages de Baud. Por el puente Václav Havel, atravesamos La Vilaine y subimos bordeando el paking hasta la gasolinera ya al lado de la casa de Lucas.

Eran cerca de las cinco de la tarde y antes de encerrarnos en el confinamiento doméstico nos acercamos a la IPAR que estaba aparcada en el Campus a coger algunas cosas que necesitábamos pues, después, no podríamos venir hasta aquí. Al llegar a casa, continuamos con los ajustes y retoques pendientes antes de preparar la comida-cena. Lucas elaboró unos riquísimos crepes rellenos que tomamos regados de sidra bretona y acompasados por música de Alan Stivell. Definitivamente quedaba inaugurado de este modo el nuevo campamento base que incorporamos a nuestras vidas.

 

[0118 | lunes] Madrugamos, como no podía ser de otro modo, pues Lucas comenzaba hoy a trabajar y nosotros debíamos emprender nuestro camino de vuelta a casa. Salimos de casa juntos hacia el Campus, allí estaba nuestra nave y desde allí el seguiría su paseo hasta el edificio del INSA. La despedida… en fin… resultó dura. No fue fácil! para ninguno de los tres.

Nuestro viaje de retorno también fue duro. Sólo nosotros sabemos como estaban nuestros corazones. Los Episodios Nacionales de Galdós tapaban fisuras, suavizando y entreteniendo el ambiente. Lo cierto es que el recorrido es muy cómodo. Las autopistas son amplias y sólo en los cruces con Nantes o Burdeos el tráfico se incrementa y se hace un poco tediosa la conducción. Por lo demás, transitamos sin problemas y llegamos a Irún cerca de las 7 la tarde. Habíamos salido de Rennes poco después de las 10 de la mañana.

En Hernani hay un área de autocaravanas que nos resultó muy útil para hacer el aseo de la nave, ibamos a dormir en Villabona, en el aparcamiento al lado del río donde hemos parado otras veces a comer y descansar, ya que queríamos dejarla lista para llevarla temprano al día siguiente a los boxes de Zizurkil. Una vez más había que hacer ajustes. La cisterna del potty no funcionaba y e la bomba de agua caliente estaba estropeada. Tuvieron que cambiarla finalmente.vila.

Tras aparcar en Villabona, cenamos y después llamamos a los hijos. Lo primero, saber cómo estaba Lucas, cómo le había ido su primer día de trabajo. Después, hablaríamos con Marta para anunciarle que llegaríamos al día siguiente por la tarde si todo iba bien.

 

[0119 | martes] Aimar nos recomendó que nos diéramos un paseo por el camino que va de Villabona a Asteasu. Y la verdad es que fue una buena recomendación.