Llegamos a Cesson Sévigné cerca de las ocho y media de la tarde. Habíamos hecho una travesía tranquila desde el Estanque Robinson (en el Charente Maritime), donde habíamos dormido la noche anterior hasta llegar a Nantes. Generalmente bordear esta ciudad resulta tedioso, sobre todo porque en los últimos años esta en obras. Ahora están ya casi finalizadas pero nos sorprendió una tremenda tormenta que al parecer inundó parte de la rocade por el norte. Nada más cruzar La Loire nos desviaron por una serie de carreteras secundarias: Sucé-sur-Erdre y Casson hasta alcanzar la autovía que une Nantes con Rennes, aproximadamente a la altura de Héric. Llovía mucho y en algunos tramos el tráfico era denso, además tuvimos que cruzar poblaciones con velocidad reducida. Después, ya en la autovía, calló también una buena tromba de agua a la altura de Nozay, hasta el punto de que tuvimos casi que detenernos y poner los intermitentes de emergencia.
Cuando atracamos la nave en la casa de Lucas y Claudia nos preparamos la comida del día mientras esperamos a que ellos regresaran del rocódromo.

La primera semana de nuestra estancia en Cesson la pasamos con ellos. Lucas se había cogido esos días de vacaciones. Al día siguiente de llegar disfrutamos ya de un buen Fest-Noz, como si de una fiesta de bienvenida se tratase. Ese día se celebraba la Fête de la Musique en Rennes y por diferentes puntos de la ciudad había conciertos. Nosotros fuimos a la Plaza de la Estación a bailar. El sonido de las bombardas, gaitas y tambores de la Bagad de Cesson nos recibieron con su estruendo. En el escenario: DJ Chico Électrique, Fanfare les Skyzophonik, Kendirvi y finalmente Digresk, todo un descubrimiento para mí [Instagram]. Una delicia estar de nuevo rodeada del ambiente festivo bretón, aprendiendo de los «grandes», disfrutando con sus giros y tratando de imitar los pasos, envolviéndonos de su espíritu, de su peculiar catarsis rítmica. Habíamos llegado por fin! En ese evento conocimos a Elena y Joel, dos de los amigos bretañoles.

Para el sábado Lucas tenía organizado un San Xoan especial en el Parc des Gayeulles. Cuando vinimos por primera vez a esta ciudad, en enero de 2021 a acompañar a Lucas, dimos un paseo por este parque, alrededor del lago y vimos que se podía hacer fogatas allí, así que hablamos entonces de que sería un buen lugar para la noche de las hogueras por excelencia. Lucas y Claudia ya habían celebrado aquí el San Xoan en el 22, y en esta ocasión  a mi me hizo mucha ilusión volver de nuevo y hacer aquí la hoguera. Con un día de antelación, como parece que suceden algunos de los eventos de este año en nuestras vidas (ver reises 24). Vinieron Giovani y Vanesa, allí los conocimos, ellos trajeron unas cervezas artesanales muy ricas y Lucas preparó unas galettes saucisses. Había mucha gente y fiesta alrededor, pero a las once se apagó la música y la zona comenzó a despejarse. Aprovechamos para trasladarnos y hacer la hoguera al lado de lago, que era el lugar que más de tres años atrás nos había parecido el oportuno para esta fiesta. Estuvimos bailando alrededor de la hoguera, una especie de hermanamiento musical galaico-bretón [Instagram], hasta que se consumió prácticamente toda la madera que habíamos llegado. Era noche preciosa de luna llena, el cielo estaba muy claro como corresponde a esas latitudes.

El domingo nos tomamos el día con calma. Lucas estaba un poco acatarrado y a esto se le habia sumado la juerga de las dos noches anteriores. Desayunamos casi a las doce y estuvimos cocinando (Lucas y Claudia preparando el batch cooking, y nosotros la comida de hoy -pollo con arroz-). Antes de comer, entorno a las cinco nos acercamos al Parc de Bourgchevreuil a ver un curioso evento musical de majorettes rockeros; Queen a man. Nos marchamos antes de que acabase. No nos gustó mucho.

Comenzamos la semana con olor a empanada. Por la tarde se celebraba el tradicional evento de fin de curso de la clase de baile de Lucas, al que ya habíamos asistido el año pasado y que no queríamos perdernos. Allí pudimos saludar a algunos de los compañeros que ya conocíamos y que nos recibieron con cariño. Mientras Lucas y Luis preparaban una empanada para llevar yo aproveché para trabajar un poco. La empanada, como no podía ser de otro modo, resultó todo un éxito de crítica y público.

El martes nos fuimos a la marea. Fuimos hasta la Point du Chevet, en Saint-Jacut-de-la-Mer a coger berberechos, almejas o navajas, lo que se terciase, que finalmente fue esto último sobre todo. Trajimos un buen puñado. El amplio arenal de playa que se forma con la marea baja entre la punta y la Ille des Ebihens es precioso. Con mucho cuidado y atentos a la velocidad de crecida del mar nos entretuvimos allí un buen rato [Instagram].

El miércoles fuimos por el canal hasta Bettón con idea de tomarnos allí una galette en el remolque de KrazYMick que habíamos conocido el año anterior en Chevaigné y que tanto nos había gustado. De hecho, llamamos para confirmar que hoy estaría en Bettón a partir de las cuatro de la tarde y con toda la ilusión para allí nos fuimos. Llegamos un poco antes y tuvimos que esperar dando un paseo por el pueblo. Cuando llegó e instaló el puesto en la Place de la Cale, nos acercamos y… o decepción. Resulta que no prepara las galettes completas hasta las 7 de la tarde, a esa hora prepara solo crepes, y no es cuestión de esperar hasta entonces, así que nos volvimos a casa y allí nos tomamos la carne que habían preparado el domingo guisada en la crockpot.

El jueves nos fuimos de mani. Estos días Francia está inmersa en un proceso electoral cargado de tensión y emoción. El temor a que la extrema derecha se posicione fuertemente en el parlamento y consiga formar gobierno está presente en todos los ámbitos. Para hoy hay convocada una manifestación antifascista en la Place de les Champes Libres y hacia allí nos encaminamos, para ver no solo el ambiente sino también para participar, y es que la lucha contra la extrema derecha nos atañe a todos. La concentración era a la una de la tarde, nosotros llegamos un poco antes, y desde allí fuimos caminando hasta la Place de la Republique. Por la tarde fuimos al Parc de Bourgchevreuil donde el Cercle Celtique de Cesson celebraba un evento de demostración y baile bretón.

El viernes estuvimos de compras por Decathlon: unas camisetas blancas para Luis, el sillín para la bici de Lucas, un cesto para la de Claudia y sendos espejos retrovisores, uno para mi y otro para Lucas. Por la tarde, cena especial en el Restaurante Zest, la habíamos reservado esta vez con la antelación suficiente y es que tras varios intentos fallidos teníamos muchas ganas de probar este sitio. Hora: 7 de la tarde. Tomamos un Menú Degustación en 6 actos. Cada plato acompañado por un vino diferente. No nos defraudó en absoluto. Un espectáculo de sabores.

Menos mal que el sábado madrugamos para ir al mercado ya que después, cuando ya estábamos de vuelta, empezó a llover de lo lindo aun cuando no estaba pronosticado. Compramos aragne, fruta (manzana y peras) y un pedazo de pan de Fagot de 2 kilos que nos duró en buen estado toda la semana. Riquísimo. Cuando volvimos ya empezaba a llover y tuvimos que dejar las lanzaderas fuera, pensábamos que pararía enseguida y mientras estuvimos desayunando. Pero cada vez arreció más la lluvia y las pobre se encharcaron. Mientras llovía aprovechamos para ir a vaciar las grises al área de caravanas de Cesson y le echamos gasolina e la total que está al lado de la casa, pues teníamos pensado salir a media tarde con rumbo a Monterfil donde se celebra este fin de semana La Gallesie in Fête, desde las siete de la tarde de hoy hasta bien entrada la noche del domingo. Acabábamos de comer cuando me llamó la tía Luisa desconsolada, se había muerto Inesita «La del Seijo» (97 años, la decana de Los Tranchos). Entonces comenzó una pequeña cadena de llamadas y comunicaciones familiares cargadas de emoción que por un momento se llevaron mi corazón muy lejos de allí. Mientras tanto Lucas se adelantó con su amiga Mika, pareja habitual de fest noz, porque quería llevar el coche pues pensaba volver a casa a dormir. Nosotros, tras este paréntesis de tristeza, continuamos el hilo del día. Que mejor homenaje que la música -así lo vemos los tranchos- para celebrar el tránsito de vida de una mujer que ha sido Grande, con mayúsculas, porque lo dio todo en un momento de la historia y en un lugar en el que no era fácil. Y su talante, en mi y supongo que en muchos más, deja una honda huella. Eso, además de irse con ella también un buen pedazo de la existencia de mi madre, su prima, a la que tanto quería.

Llegamos a Monterfil cerca de las siete de la tarde y atracamos la nave al lado de otras en el campo de futbol que tenían habilitado como aparcamiento. Al lado se estaban celebrando algunos de los juegos de la fiesta.

El parquet bajo carpa en el que se celebraba el Fest Noz esa noche estaba un poco más alejado, en el lugar que llamaban Place du cochon grille, donde al día siguiente se celebraría este evento gastronómico. Nos encontramos con Lucas y     allí mismo. Y durante horas, como no podía ser de otro modo, nos fundimos como pudimos con el resto, al son de Digabestr, Barokistania, Fleuves, Les Frères Mahevas y el Duo Robin/Kerno. Allí probamos en una de las carpas de bebidas el Fitu. Luis también se tomó una galette saucisse de «emergencia».

Nosotros dormimos en Monterfil pero Lucas se fue a casa y volvió a la mañana siguiente. La fiesta grande de la Gallesie, que celebraba este año su 40 edición, tenía lugar este día. Comida campestre, juegos, bailes, fanfarrias, fest deiz y conciertos. Antes de la comida probamos la famosa Godinette, famoso aperitivo bretón típìco de esta fiesta. Luis y Lucas habían comprado tickets para disfrutar del famoso Cochón grillé. Yo preferí no apuntarme y me fui a preparar una ensalada a la furgo y me la tomé allí mismo en el campo, bajo un árbol. Uno de los pocos que quedaban libres pues había mucha gente de picnic por todas partes. Yo me situé detrás del escenario donde a las 13:30 comenzaría el fest deiz, para no perder ripio. Allí esperé a que llegaran ellos. El parquet en el que se celebraba era bastante mas pequeño que el de la noche anterior y no estaba bajo cubierta, lo que supuso cierta incomodidad a media tarde cuando comenzó a llover. Al principio seguimos bailando a pesar de mojarnos un poco, mientras la lluvia resultaba refrescante y en cierto modo divertida. Pero cuando arreció y el suelo se hizo resbaladizo, se detuvo la fiesta [Instagram]. Pareció una broma pero no estaba preparado, uno de los grupos que actuaban esta tarde se llamaba Bourrasque. Actuaron también Adimdéré, La Ribote, Sérot/Janvier & la Groove Compagnie y Zonj. Mientras caía el chaparrón nos cobijamos en las lonas de los stands donde estaban los puestos por la mañana. Por cierto que aquí compramos las camisetas del Circle Certique de Cesson. Estuvimos tomando una cerve y Lucas y Mika vinieron a despedirse pues se volvían a Rennes, tenían que trabajar al día siguiente y parecía que la fiesta no iba a continuar, pues de momento llovía demasiado. Los pocos supervivientes que iban quedando se cobijaban en el edificio de los servicios municipales en cuyo interior la Groove Compagnie seguía tocando y algunos bailando y hasta allí nos dirigimos. Poco a poco la pequeña fiesta que quedaba se fue trasladando afuera, a la terraza entorno al único chiringuito que quedaba abierto. Nosotros nos quedamos por allí un buen rato viendo el ambiente hasta que decidimos acercarnos a la furgo a comer algo. Una ve allí, comenzó a llover un poco y eso, unido al cansando que ya íbamos acumulando contribuyó a a emperezarnos un poco y decidir quedarnos allí. Por la noche, a eso de la una de la madrugada me desperté par ir al baño y a oía como un sonido rítmico a lo lejos que me llevo a pensar que quizá la fiesta se había reactivado. Y así debió ser, porque hasta las dos y media no paró el zumbido. Después quedó todo tranquilo.

A la mañana siguiente, al abrir la ventana, quedaban solo algunos coches y furgonetas aparcados, muy pocos y dispersos. Después del desayuno salimos rumbo Quimper. Este año nos habíamos propuesto llegar. De camino paramos en el AAC de Locminé, donde hicimos el aseo de la nave, pero antes hicimos la colada en el Intermarché que hay a la entrada del pueblo. El área, todo un descubrimiento, muy bonita y bien equipada para cuatro autocaravanas toma de electricidad. Se puede estar 48 horas. Todo un descubrimiento anotado ya como favorita en la aplicación, pues es un punto a tener en cuenta para volver. Pero no nos quedamos, seguimos hasta la capital del Finisterre y allí atracamos en el Camping Municipal. Nos pareció la mejor opción pues la ciudad está muy limitada de aparcamientos y no encontramos un lugar mejor para dejar la nave, visitar la ciudad y pasar la noche. Es un lugar tranquilo, con parcelas grandes muy verdes y arboladas. Desde allí bajamos con las lanzaderas a visitar el centro y el barrio de los artesanos de cerámica.

Abandonamos el camping poco después de las 10 de la mañana del día siguiente y nos atracamos la nave en el parking de la Fnac de Qimper. Y mientras yo preparaba la edición del boletín de julio de AETAPI Luis entró en el centro comercial y allí compró las dos guías turísticas de Bretaña. Después hicimos una pequeña compra de carnes y pescados en el Intermarché y tiramos hacia el norte, hacia Ménez-Hom, uno de los puntos mas altos de Bretaña (330 metros). Desde allí la vista es amplia, desde la bahía de Douardenez hasta la de Brest cara el mar, la península de Crozón, el Pont de Térénez poniendo punto final al canal Nantes-Brest, y hacia el interior toda la Armórica. A lo lejos, tras esa inmensa llanura se intuía el otro punto alto de la región, donde habíamos estado dos años atrás. Al bajar paramos en la Chapelle Sainte-Marie-du-Ménez-Hom célebre por su retablo barroco, en el que fotografiamos la imagen de San Luis, y su calvario [Instagram]. Esa tarde hicimos campamento en AAC de Plonévez-Porzay y cenamos unos mules.

Amanecimos bajo una lluvia muy fina y nuestro plan era ir hasta Locronan en bicicleta, así que nos lo tomamos con calma hasta que el orballo nos dio una tregua. Preparamos las lanzaderas y mientras nos preparábamos nos saludaron una pareja de caravanistas catalanes que viajaban juntos en sendos vehículos. Estuvimos charlando un rato con ellos. Después enfilamos la ruta por una carretera del valle [ver track] que nos acercó hasta el pequeño y enormemente turístico «pueblo de carácter». Recorrimos sus adoquinadas calles, en un ambiente tan auténtico y antiguo que bien pudiera ser el escenario de una película de época. Visitamos la iglesia, a la que le falta la aguja del campanario, y nos entretuvimos un rato en su interior viendo la exposición multimedia que allí tenían mostrando el proyecto de restauración y como reclamo para posibles sponsors. Todo el comercio y la hostelería típica del turismo presidían la vida comercial de este pueblo al que todos vienen a hacerse la foto. En fin, que había que verlo, ciertamente es curioso y tuvimos suerte que gracias a la meteorología quizá estaban las calles muy vacías. Vimos que a la entrada del pueblo hay un área de autocaravanas de pago (después supimos que era si no de la misma, de una empresa similar a la que hizo la instalación de Josseline). De regreso a Plonévez nos llovió un poco, pero muy poquito. Fue una mañana de ambiente húmedo, antigüedad y hortensias [Instagram]. De vuelta nos tomamos unas cervecitas en las mesas de madera del área. Planificamos lo que íbamos a hacer a continuación y salimos rumbo a la bahía de Audierne. En Plomeur atracamos la nave en un aparcamiento para autocaravanas, sin servicios, cerca de la Pointe de La Torche. Comimos nada mas llegar, entorno a las seis de la tarde, y nos fuimos a dar un paseo hasta la punta en la que hay restos megalíticos y de fortificaciones la II Guerra mundial. Caminamos también un buen rato por la playa viendo como de lejos iba amenazando la tormenta [ver track]. Nos llamaron Lucas y Claudia para contarnos novedades sobre las casas que están empezando a ver. Llegamos a la nave justo a tiempo de evitar las primeras gotas.

Por la mañana salimos con las lanzaderas e hicimos un buen recorrido [ver track], primero entre la Pointe de La Torche, en la que nos encontrábamos, hasta la Pointe de Penmarch en al que se encuentra el faro d’Eckmuhl. Poco antes de llegar al faro, en el senda costera por la que íbamos estuvimos viendo la peña de los naufragios (Rocher des Victimes) y una pequeña iglesia, la chapelle Notre-Dame-de-la-Joie, con una curiosa bóveda de madera en forma de cascarón de barco. Subimos los 280 peldaños para subir a la torre y nos llevamos la gran decepción. Solo permiten subir hasta la terraza que hay bajo la linterna, pensábamos que quizá nos permitirían subir y rodearla por la pasarela de hierro para poder observar el mecanismo a través de los cristales [Instagram]. Volvimos dando la vuelta por el pueblo de Penmarch y desde allí trazamos una ruta hasta el famoso calvario de Tronoën que, se piensa, es el mas antiguo de Bretaña. Mas de 100 personajes, repartidos en dos frisos, representan la infancia y la pasión de Cristo. Allí nos entretuvimos un buen rato leyendo y reconociendo en las esculturas y altorrelieves todos los detalles, tratando de emocionarnos como Castelao.

«Todo fai creer que foi eiquí onde nascéu no maxín dun mestre-canteiro a idea de represenar en pedra as esceas do drama do Calvario, ó xeito de como se representan en coores írtidas nos vitrales de moitas eirexas betonas.
(…)
A chuvia, o vento do mar e as areas que azoutan arreo o moimento, foron comento a pedra. Os musgos e ouricelos aumentan a súa vellez e dificultan máis a identificación dos pesoaxes» [Castelao. As cruces de pedra na Bretaña]

De vuelta en la nave, tomamos un pequeño aperó e hicimos plan de continuar nuestra ruta hacia Concarneau, para ver la pequeña villa close del puerto que nos dejamos a las puertas (y nunca mejor dicho) cuando hace tres años, en tiempos todavía pandémicos, pasamos por aquí. Aquel día había demasiada gente por la calle de la fortaleza, había que entrar además en ella con mascarilla y no cabía apenas una aguja en el lugar. Eso nos echó para atrás, llegamos hasta las puertas de la muralla con las lanzaderas además en la mano y nos dimos la vuelta.

Pero antes de llegar a la pequeña bahía de Concarneau, hicimos primero una parada en el AAC del Leclerc de Pont-lÁbbé para hacer un lavado total, el nuestro y el de la nave. Pero después buscamos un lugar mejor para pasar la noche: el aparcamiento para autocaravanas de Fouesnant. Un lugar estupendo y muy tranquilo al lado de la Plage de Mousterlin y del GR34 que utilizaríamos al día siguiente.

Antes del desayuno nos dimos un paseo por la playa, el ambiente gris de casi niebla recordaba a los días de otoño-invierno y la magia de la mañana a orillas del océano, una vez más, se hacía envolvente [Instagram]. El arenal es enorme, hay un tramo entre medias reservado para nudismo y aquí cambia de nombre y pasa a llamarse Plage de Kerler. Mientras caminamos apenas nos cruzamos con cuatro personas [ver track]. Mas tarde, con las lanzaderas recorrimos un buen trecho del GR34, la ruta costera [ver track]: bordeamos la punta de Mousterlin y atravesamos los humedales del mismo nombre, fundidos en algunos puntos con vegetación dunar. Llegamos a la Cale de Beg Meil desde donde salen rutas barcos hacia Concarneau, la ciudad se veía al otro lado de la bahía. Allí dimos la vuelta y paramos de regreso en la punta del mismo nombre. Un enorme catamarán verde salía en ese momento por el centro de la rada hacia mar abierto.

Al llegar a la nave nos tomamos un refrigerio antes de zarpar hacia Concarneau. Aparcar en esta ciudad no es tarea fácil, sobretodo para las autocaravanas. Incluso los enormes parkings de pago que hay al lado del puerto, no admiten este tipo de vehículos. Nosotros nos agenciamos un aparcamiento estupendo y gratuito relativamente cerca del muelle. Lo mas interesante por no decir lo único que ver aquí es la Ville Close, un islote amurallado que está en el centro de la desembocadura del río Le Moros, que se considera el germen de esta enorme ciudad naval. Estuvimos visitando las calles intramuros, esta vez «casi» en solitario. Había muy poca gente, quizá porque la fina lluvia no cesaba. Eso lo hacía el paseo más romántico a la vez que tranquilo. Nos entretuvimos un buen rato, bajo capucha, en la muralla asomados viendo la vida de ría: los astilleros y los buques allí atracados, algunos en reparación.

Era viernes y teníamos planes para el finde. Un plan excepcional. El sábado 6 de julio se celebraba en Séné (Vannes) el 50 aniversario e Korriganed. Un Fest deiz ha noz, que iba a reunir allí a un importante elenco de artistas y grupos. Yo me había fijado en el evento casi de casualidad, buscando un lugar donde pudiésemos ver a Rosen Talec [Instagram]. El plan de ir allí lo trazamos apenas diez días antes cuando descubrimos en el Tamm-kreiz que este día actuaría en este lugar. Oh sorpresa, todo un hallazgo y una suerte, ya que además de verla a ella disfrutamos de uno de los eventos grandes del verano musical den Bretaña: Alain Pennec, Ampouailh, Arvest, Blain-Leyzour, Bob Duo, Bouffort-Pénard, Carré Manchot, Dremmwel, Kilhan, Korriganed, Koskerien, Morwenn Le Normand, Sonerien Du, Talec-Noguet…

La noche anterior la pasamos en el AAC de Teix-Noyalo, donde aprovechamos para asear la nave al día siguiente e ir preparados al hipódromo de Vannes donde tendría lugar el evento y donde seríamos de los primeros en instalarnos en la amplia zona de aparcamiento (un enorme prado con hierba) preparada al lado mismo de la entrada al concierto. Allí esperamos a Lucas que venía a encontrarse con nosotros en su furgo (Claudia estaba en Madrid). A la mañana siguiente, levantamos el campamento y volvimos juntos a Cessón.

Pasamos unos días en Cesson con Lucas y Claudia, tenían cita el martes para ver una nueva casa y no queríamos perdernos la visita. Así también tuvimos oportunidad de acompañarles y asesorarles un poco en este proceso. La primera semana que estuvimos por aquí habíamos visto otras dos, pero esta del martes era especial. Era no solo una casa enorme sino que tenia además una finca de más de 1.000 metros cuadrados. Después de verla nos quedamos todos un poco encantados, el lugar en el que se encontraba estaba además muy bien. Estaba al lado de la casa de la Bagad de Cessón. Esos días estuvimos dándole muchas vueltas haciendo muchos números. Ofertas y contra ofertas con los propietarios. Finalmente conseguimos un precio asumible y que nos parecía aceptable. Días mas tarde, la cosa cambió cuando fuimos a verla por segunda vez con un experto constructor y comprobando que había que hacer demasiados arreglos lo que además de costoso resultaría muy laborioso. Finalmente esta casa, casi un mes después fue desestimada.

Después de unos días en Cessón, el jueves por la mañana nos fuimos hacia la zona de Josselin, a pasar unos días en nuestra bella ciudad preferida [Instagram]. El finde se celebraba aquí casa dos años el Festival Medieval y éste tocaba, así que allá nos fuimos, a integrarnos de lleno en los fastos. Pasamos la tarde-noche en el AAC de Locminé y el viernes por la mañana llegamos al AAC de Josselin, donde nos instalamos hasta el martes. Alquilamos unos trajes en la casa que el comité de festejos tiene en la rue Saint-Jacques. Conocimos entonces a la propia presidenta de del comité organizador del festival, Marie-Thé Yhuel, con quien pactamos devolverle los atuendos el martes por la mañana, a ella personalmente delante de la oficina de turismo, ya que la organización tenía establecido la devolución el viernes siguiente en la misma casa en la que estábamos y nosotros no queríamos quedarnos tanto tiempo en el pueblo. La fiesta se celebró el domingo, aunque de víspera ya había montado un mercado medieval por las calles con alguna que otra actuación. Comenzó a las 10 de la mañana y terminó tras los fuegos de pasadas las 11 de la noche [Instagram].

Era el 14 de julio, día de la fiesta nacional, y como en la mayoría delos pueblos de Francia la noche se llena de pólvora y luces de colores. Precisamente recordamos allí, bajo el castillo al pie del canal, que hacia precisamente tres años que una noche como esa conocimos Josselin. Aquel 14 de julio llegamos por primera vez aquí tras pasar por Poëlmel en el momento de los fuegos, veníamos de Painpont de pasar dos días con Lucas y Claudia.

Durante la estancia en Josselin, cuando no nos dedicamos al medievo vivimos como siempre nuestros paseos por el canal. El sábado tiramos hacia Malestroit, pero no pudimos llegar pues el camino de sirga estaba roto [ver track] y el lunes por la tarde, unos cuantos kilómetros hacia Rohan [ver track]. Brindamos en nuestra mesita con cava, por el año de nuestros 40.

El martes, tras entregarle los trajes a Mari-Thé abandonamos, con cierta pena como siempre, Josselín. El día estaba un poco gris. Fuimos a ver la iglesia de Notre-Dame de Kernascléden, con unos frescos del siglo XV en la bóveda de piedra sobre la vida la vida pública de Jesús y de la Virgen María muy bien conservados [Instagram]. En una de las naves hay un mural en la pared que representa el infierno y una danza macabra, una de las dos que hay en Bretaña. La otra, la de la capilla de Locmaria, la visitamos hace dos años cerca de Plouha en el departamento de Côtes d’Armor.

De vuelta hacia Pontivy, donde pensábamos pasar la noche, paramos en Guémené-sur-Scorff, un pequeño pueblo medieval que guarda una reliquia en su interior. Al lado de las ruinas del castillo se expone el Baño de la Reina. Llegamos al AAC de Pontivy a las 8 de la tarde.

A la mañana siguiente desperté con un malestar general, unas décimas de fiebre y mucha tos. No estaba en condiciones de moverme y decidí quedarme en la nave mientras Luis se daba una vuelta. No me moví en todo el día. Él aprovechó para recorrer la ciudad de Pontivy, visitar por la mañana el castillo y el barrio antiguo [ver track] y por la tarde la parte napoleónica [ver track]. Habíamos estado una tarde en Pontivy, tres años atrás, íbamos de paso hacia Paintont y nos detuvimos a echarle un vistazo rápido, sabíamos que volveríamos. Al día siguiente me encontraba un poco mejor y salimos con las lanzaderas para recorrer parte del  canal del Blavet que une esta ciudad con el mar. Llegamos hasta St. Nicolás des Eaux [ver track]. Dejamos aquí una tarea pendiente, unir Pontivy con Lorient. De regreso  estuvimos viendo (bueno, yo sola porque Luis la había visto el día anterior y se quedó fuera con las lanzaderas) una exposición de mosaicos, muy curiosa, en la iglesia imperial de Saint Joseph. Por la tarde, mientras comíamos, atracó a nuestro lado una nave española, una pareja (el vasco y ella gallega) con dos niños. Estuvimos charlando un buen rato. Después, nos dimos un paseo entorno al Blavet por la parte que pasa cerca del área de autocaravanas. Un entorno muy ajardinado y con instalaciones deportivas. Atravesamos por la pequeña Ille des Recollets. En este punto el Blavet se funde con el canal Nates-Brest. Desde allí planificamos la ruta que haríamos al día siguiente. Queríamos unir Pontivy con Rohan añadiendo así una nueva etapa al canal.

Salimos con las lanzaderas a las 10:45 de la mañana y enseguida enfilamos el camino de sirga. Pedaleábamos con la ilusión de unir otro tramo más al canal de Nantes-Brest, cerrando así un buen trecho que llegaría en el otro extremo hasta Malestroit. Nuestro destino de esa mañana es Rohan, a donde habíamos llegado dos años atrás desde Jossellin. Además este tramo guardaba un tesoro, la belleza constructiva de una serie de exclusas encadenadas para salvar el desnivel en dos tramos muy pendientes. La vegetación es exuberante. Aunque hacía mucho calor, el ambiente resultaba fresco en todo momento [Instagram].

Esa misma tarde, antes de abandonar Pontivy, pasamos por el Intermarché y seguimos rumbo a Cancale. Habíamos quedado allí, en la playa de Le Petit Port con Caudia y Lucas para pasar el fin de semana con ellos. Nosotros llegamos antes, cerca de las ocho. El sábado nos dimos un paseo hasta la playa de Anse du Guesclin [Instagram]. Ya el domingo por la tarde ellos tiraron hacia Cessón y nosotros a Dol-de-Bretagne. Llegamos a las 18:30 al AAC del Camping Les Tendiéères. Al día siguiente fuimos caminando hasta el Intermarché, dando un paseo por el pueblo y después nos fuimos hasta Mont-Dol a escalar. Estuvimos en el sector que hay por detrás de la rue de la Mairie, donde ya habíamos estado y pasado la noche otra vez con Claudia y Lucas (el dispensador de pan de Fagots et Froment que hay al lado del ayuntamiento no funcionaba). Hicimos noche en le parking que hay delante del cementerio y al día siguiente escalamos en las paredes que hay justo detrás (les anciennes carriéres) [Instagram]. Esa misma tarde, recogimos los bártulos y nos fuimos hacia Normandía, allí nos esperaba la Abadía de Lessay y una experiencia musical que no olvidaríamos en mucho tiempo [Instagram]. Llegamos al área de autocaravanas a las 15:20 y nos preparamos una merecida comida. Esa misma noche, a las ocho comenzaba el concierto: Ensemble Aedes. Y para nosotros ese fue el momento… sentir como aquellas voces a capela se filtraban por la piel, como una ola sonora que hizo despertar en nuestro interior sensaciones totalmente desconocidas. No sé cómo puedo explicarlo. Solo sé que lo vivido aquella noche marca un antes y un después en mi pasión por la música.

Con la resaca musical nos despertamos a la mañana siguiente y pusimos rumbo a Cessón. Esa misma tarde Lucas y Claudia tenían planificada una visita con un técnico a la casa que estaban estudiando comprar y queríamos acompañarles para verla nosotros también otra vez.

A la mañana siguiente, con cierta tristeza como siempre, abandonamos Cessón. Todavía no dejaríamos atrás Bretaña por que antes íbamos a para en Redon pues habíamos visto que esa misma tarde se celebraba allí en Fest Noz, en el ámbito de Les Confluences D’étè, que desde aquel día fichamos para seguir en veranos siguientes. El evento tuvo lugar en La Croix des Marins, en la confluencia del canal de Le Port y La Villane. La verdad es que fue todo un espectáculo ver bailar a los parroquianos de aquella manera. Prácticamente todos lo hacían genial, danzando piezas que no conocíamos, algunas con cierto virtuosismo [Instagram].

Abandonamos Bretaña el viernes 26 de julio atravesando La Vilaine y adentrándonos en el Loira Atlantique rumbo al este. Como destino: llegar a Ecríns en dos días. Habíamos quedado el lunes allí con unos amigos. Hicimos una travesía muy tranquila, con dos noches de camino [seguir leyendo…]

 

VER ALBUM FOTOS