[0613 | jueves] A las 17:10 de la tarde zarpamos de PueroJuande rumbo al norte, pero antes nos pasamos por San Sebastián de los Reyes a recoger en Solo Climb el pantalón de Luis que habíamos dejado a reparar la semana anterior. Desde allí por la A1 subimos hacia Panticosa atravesando Soria y haciendo noche en Tarazona. Llegamos a las 22:10 horas al AAC de este municipio, urbana pero tranquila y muy confortable (cuatro plazas amplias muy bien niveladas sobre asfalto), cerca del centro. Prepararnos una cena rápida y a descansar.

[0614 | viernes] Al pie del Moncayo Tarazona es el centro de un espacio geográfico que históricamente tuvo mucha importancia. Así que nuestra parada y pernocta en este lugar tenía también un componente turístico premeditado. Salimos a las once de la furgo caminando para conocer la ciudad. Estaba toda engalanada con banderolas, cuadros y pinturas porque este fin de semana celebraran aquí el MERCADO RENACENTISTA.  Recorrimos las monumentales calles del casco antiguo, buscando la sombra (hacia calor). Subimos hasta la parte alta de la ciudad, el barrio del Cinto (siguiendo la ruta de Paco Martínez Soria, natural de aquí) para disfrutar de las vistas. Las fachadas de las casas con los balcones colgantes y  la del palacio episcopal, con su enorme contrafuerte, creaban volúmenes muy elevados a nuestro paso por calles agostas y empinadas. Después bajamos por La judería, ya vieja y desgastada, en proceso de restauración. Al otro lado del río se conserva la curiosa plaza de toros vieja. En el bar-restaurante Amadeo de Saboya, al lado del puente viejo, nos tomamos unos riquísimos torreznos (hasta yo disfruté con ellos) antes de despedirnos de la ciudad. VER ALBUM FOTOS
A las 15:30 abandonamos Tarazona y seguimos nuestra ruta, pasando por Tudela, hacia Baños de Panticosa. Llegamos a las 17:30. A pesar de las restricciones de aparcamiento pudimos encontrar un buen sito donde atracar la nave, buscando sombra, en el aparcamiento delante de la Casa de Piedra, al otro lado, justo al frente del edificio. Hicimos la movilidad y nos preparamos la comida del día.

[0615 | sábado] Nos sorprendimos al bajar las persianas porque el parking ya estaba lleno de coches, habían ido llegando sin que apenas nos diésemos cuenta mientras amanecíamos de forma muy dulce en la cama. En el exterior la mañana estaba muy fresca así que nos lo tomamos con calma. A eso de las doce subimos a escalar al sector del Libro de la Selva, hacía un poquito de frío aunque estaba totalmente soleado [Instagram]. Hicimos la Arista Mogli, 7 largos en 200 metros más de paseo que de escalada, que nos sirvieron para comprobar que las cuerdas no estaban bien, se rizaban bastante y se liaron un par de veces. Tuvimos que desencordarnos cada una de ellas para estirarlas como podíamos y continuar escalando.
Al bajar nos tomamos la tortilla que habíamos comprado en Mercadona y decidimos que no estaba tan mal, se puede comer y es un recurso cómodo y rápido para una comida de emergencia y prisas. Mientras tanto, a lo lejos en los jardines del balneario se estaba celebrando una fiesta, una boda o similar… Una orquesta espantosa no paraba de escupir sonidos incómodos rompiendo la tranquilidad natural de estas montañas. Cuando salimos a dar un paseo por la tarde pasamos delante del evento y pudimos comprobar que eran apenas cuatro gatos de juerga. Nosotros seguimos para inspeccionar un GR que parte en las escaleras al lado del balneario. La senda va hasta San Nicolás de Bujaruelo.

[0616 | domingo] No nos quisimos aventurar a ir a escalar porque las cuerdas no se portaron muy bien el día anterior y temíamos una complicación mayor. En tales circunstancias se hacía poco apetecible ir a hacer cualquier vía, por muy pequeña que fuera. Decidimos entonces tomar el camino que sube por detrás del balneario hasta los Ibones de Brazato [ver track], en el mismo punto donde comenzaba la senda que vimos la tarde anterior. Tras dejar abajo la monstruosidad de los edificios del balneario enseguida comienza el camino que asciende en zigzag por la ladera, entre bosques primero que van dejando paso a praderas y canchales en la parte más alta. Mas de 700 metros de desnivel que recorrimos en 2 horas 45 minutos aproximadamente. A la altura de la presa dimos la vuelta y comenzamos la bajada de retorno [Instagram]. Llegamos a la nave a las 4 de la tarde. Nos tomamos un aperitivo y dispusimos todo para bajar al AAC de Panticosa donde teníamos pensado pasar la tarde noche.

[0617 | lunes] De inicio teníamos pensado en este viaje, si la meteo colaboraba, subir escalando el Anayet, pero las cuerdas no quisieron en esta ocasión participar del proyecto, si bien el tiempo era genial. Así que con idea de buscar un puente lo suficientemente alto para estirarlas y siguiendo nuestra ruta hacia el país galo, decidimos resignarnos y atravesar la frontera esta misma mañana.
Antes de salir trazamos el recorrido para llegar a Gavarnie y el valle de Héas pasando por el Coll de Aubisque y el Coll de Soulor, sin dar la vuelta por Laruns y Lourdes, pues además de disfrutar del precioso paisaje nos quitaríamos la espinita que se nos puso el año pasado cuando volvíamos a España e hicimos el recorrido inverso entre una niebla inmensa. Hoy la mañana estaba nítida y totalmente soleada. Pero al llegar a Aubisque nos encontramos con que la D918 estaba cortada y no pudimos continuar. Descansamos allí un rato disfrutando del paisaje [Instagram] y retrocedimos hasta Laruns para tomar la ruta de Lourdes. Queríamos ir hasta Gavarnie porque en habíamos visto que en Saint Sauveur hay un puente, Napoleón III, que tiene 65 metros de altura y que nos serviría para estirar las cuerdas. Entorno a las 4 de la tarde llegamos a este lugar y nos pusimos manos a la obra. Aparcamos cerca del puente y nos pusimos manos a la obra. En el punto central del puente, atamos una cuerda a la barandilla y en el otro extremo una mochila cargada con cuatro botellas de litro y medio de agua. La dejamos caer lentamente hasta casi tocar el lecho del río. Daba un poco de grima verla bajar. Esperamos un buen rato y tras unos minutos la subimos de nuevo, pesaba bastante. La maniobra la repetimos con la otra cuerda. Los transeúntes se paraban curiosos y sorprendidos, alguno nos preguntó qué estábamos haciendo. Alguien pensó que íbamos a hacer puenting. Acabada la maniobra y al recoger las cuerdas nos pareció que habían quedado bastante bien, que estaban más dóciles y se adujaban mejor.
Esa noche dormimos en el parking que hay al lado de la oficina de turismo de Gavarnie-Gedre. Después de nuestra comida cena nos dimos un paseo vespertino por las calles tranquilas del pequeño pueblo, rodeado de montañas, desde donde pudimos contemplar a lo lejos la Brecha de Rolando. En la pequeña plaza cerca del aparcamiento hay una fuente de agua potable.

[0618 | martes] El plan de viaje que nos trajo hasta aquí tenía como objetivo recuperar la funcionalidad de las cuerdas en el puente de Napoleón y probarlas después, o sea hoy, en las vías de deportiva que habíamos descubierto el año pasado en el valle de Héas. Y eso fue lo que hicimos esta mañana disponernos para ir a escalar. Subimos desde el pueblo por la carretera que parte a la salida hacia Troumuse y aparcamos al borde de la carretera, al lado del Risco de la Tubería. Conocíamos bien el punto y el lugar. Hicimos dos vías de 4c, muy sencillas. Las subimos juntos y las rapelamos. Las cuerdas se portaron bastante bien, se habían estirado hasta el punto de que ahora si se veían las dos del mismo tamaño cuando Luis las recuperaba desde la reunión. Muy equilibradas. No sobraba azul, como pasaba los días anteriores que siempre quedaba más de un metro sobre la otra. Con ello dimos por completado con éxito el proceso de puesta a punto y prueba de ambas cuerdas. Bajamos muy contentos y nos fuimos hasta Gavarnie con idea de ir caminando o en bicicleta hasta el circo. A ver esas grandes cascadas, las mas altas de Europa dicen, en un entorno con un paisaje que tanto nos había impresionado ocho años antes, cuando vinimos por primera vez por aquí. No habíamos vuelto y ya tocaba.
Atracamos la nave entorno a las dos y media de la tarde en el AAC de autocaravanas que está en la parte alta del pueblo, al borde de la carretera que sube a la estación de ski. Es de pago (10€) pero no quedaba otro remedio. Aquí en Gavarnie hay que pagar lo mismo solo por dejar el coche en cualquier lugar. La campa es bastante grande y el ambiente de montaña mas bonito que abajo en el pueblo. Además hay servicios. Desde allí bajamos con las lanzadera y comenzamos el camino hacia el circo [ver track]. Eran las cuatro de la tarde. En un punto de la senda tuvimos que dejarlas ancladas a una barandilla bajo un cartel que prohibía en tránsito en bicicleta. Desde allí continuamos andando. Nos encantó volver otra vez a aquel escenario tan bonito [Instagram]. Estuvimos un buen rato absortos viendo caer el agua, como no podía ser de otra manera. Nos entristeció un poco ver los restos rotos del puente que cruza la grave, en el que habíamos hecho una foto muy chula con los amigos hace ocho años.
De vuelta en la nave, hicimos la movilidad y la comida-cena. Finalmente tuvimos que tomarla dentro, comenzó a llover.

VER ALBUM FOTOS: De Panticosa a Garvarnie

[0619 | miércoles] Llovió toda la noche y la mañana amaneció gris. Yo me levanté a las 6 y me puse a trabajar en el Cátedra hasta las 9 que se levantó Luis y preparamos el desayuno. Inmediatamente después nos pusimos a trazar un plan de viaje para subir hasta Bretaña. Aquí la foto del esquema.
Atravesando la extensa región de Bourdeaux, por la parte este, el paisaje se extiende hasta el infinito a veces rodeados de viñedos.
Paramos a dormir en un pinar que hay al lado del Estanque Robinson (Chepniers) entre Montlieu-la-Garde y Montendre. Llegamos sobre las 9 de tarde y preparamos trucha a la plancha y ensalada, y lo tomamos en las mesas de madera del lugar.

Mañana estaremos ya en Bretaña.